'Fiesta del cine' significa tener bandera verde para ver varias películas al día hasta que te lagrimeen los ojos, conseguir perder tus hermosas nalgas por estar sentada en las butacas del cine durante horas y conseguir una hipertensión de caballo por culpa de la sal de las palomitas. Como ninguna de esas cosas me ha disuadido en las anteriores ocasiones que han puesto las entradas a menos del 50% de su precio original, ésta semana no ha sido diferente. Ayer vi 'Relatos salvajes' y 'Perdida'. Como las clases de la facultad y las horas de sueño perdidas me han licuado el cerebro, haré las reseñas en días separados, y empezaré por la argentina.
Relatos salvajes es un título que no engaña: la película te cuenta relatos y son muy salvajes. No tiene más vuelta de hoja, porque el salvajismo es lo que la define. Sus títulos: 'Pasternak', 'Las ratas', 'El más fuerte', 'Bombita', 'La propuesta' y 'Hasta que la muerte nos separe'.
Quizás los más escépticos sean reacios a ver una película que tiene varias historias argumentales diferentes, y necesiten una columna vertebral a lo largo de toda la película. Pues bien, desde el principio digo que Relatos salvajes tiene un hilo conductor muy claro: la violencia.
Resalto lo de la violencia porque puede que a los más sensibles les cueste comenzar a introducirse en el filme. No es un American History X ni un Saw XXIV, ni mucho menos. Pero es una violencia que puede impactar más por el hecho de que la película es cruelmente realista. Ver cómo un psicópata tortura a sus víctimas es duro. Pero más impactante es ver cómo un hombre corriente, como tú o como yo, puede sufrir una serie de sucesos que lo lleven a la pérdida total del control, que se desquicie hasta el punto de agredir violentamente a alguien. Porque sabes que, en su situación, tú pudieras haber cometido un delito más grave que el de golpear a alguien con un martillo.
La película juega con la empatía de forma brillante, y es su principal punto a favor. El espectador se verá absorbido por las historias, unas más que otras, y comprenderá perfectamente qué ha llevado a los personajes a llegar a ese extremo. Porque cada persona tiene un umbral distinto, pero todos terminamos perdiendo la paciencia en algún momento. Y es entonces cuando sale a relucir nuestro monstruo interior, el gran hijo de puta que llevamos dentro. Aparece la violencia, la ira, la frustración, las ganas de partir las rodillas de alguien.
Son seis historias sorprendentes. Aunque a la tercera ya sabes por dónde van los tiros, el guión consigue despistarte y confundirte. El orden en el que están secuenciadas ha sido, desde mi punto de vista, una elección muy acertada. La violencia no va escalando, pero sí la complejidad y el humor de las historias, con lo que el director consigue de manera brillante mantenerte expectante porque estás continuamente pensando '¿ahora quién se cabreará?' y te vas sintiendo más en sintonía con los protagonistas, porque comprendes perfectamente por qué han rebasado el límite de su paciencia.
Relatos salvajes no decae, y eso es todo un logro debido a su estructura. Uno teme que entre dos historias fabulosas se cuele una mediocre y te saque de la película, pero como dije el orden de las mismas es perfecto. Cada cual es más entretenida que la anterior, sin significar eso que la última sea mejor (aquí debo hacer un inciso, porque mientras la favorita de mis amigos fue la última, la mía fue la de los dos hombres en la carretera, sublime), pero el humor negro y la excitación van in crescendo.
Quizás el único inconveniente es precisamente esa división en seis fragmentos separados. Después de ese brutal comienzo, estuve esperando ver a los conocidos de Pasternak en el resto de historias, como una manera de entrelazarlas todas de manera sutil. Pero no, no son trozos de un mismo pastel, sino que son dulces distintos en una misma pastelería, nada que ver unos con otros. Ah, bueno, y los pocos chistes que no entenderemos a menos que hayamos nacido/vivido/reencarnado en Argentina. Aun así, un aplauso a los guionistas y al director, por un trabajo tan sencillo, divertido, realista e impecable.
Relatos salvajes es un título que no engaña: la película te cuenta relatos y son muy salvajes. No tiene más vuelta de hoja, porque el salvajismo es lo que la define. Sus títulos: 'Pasternak', 'Las ratas', 'El más fuerte', 'Bombita', 'La propuesta' y 'Hasta que la muerte nos separe'.
Quizás los más escépticos sean reacios a ver una película que tiene varias historias argumentales diferentes, y necesiten una columna vertebral a lo largo de toda la película. Pues bien, desde el principio digo que Relatos salvajes tiene un hilo conductor muy claro: la violencia.
Resalto lo de la violencia porque puede que a los más sensibles les cueste comenzar a introducirse en el filme. No es un American History X ni un Saw XXIV, ni mucho menos. Pero es una violencia que puede impactar más por el hecho de que la película es cruelmente realista. Ver cómo un psicópata tortura a sus víctimas es duro. Pero más impactante es ver cómo un hombre corriente, como tú o como yo, puede sufrir una serie de sucesos que lo lleven a la pérdida total del control, que se desquicie hasta el punto de agredir violentamente a alguien. Porque sabes que, en su situación, tú pudieras haber cometido un delito más grave que el de golpear a alguien con un martillo.
La película juega con la empatía de forma brillante, y es su principal punto a favor. El espectador se verá absorbido por las historias, unas más que otras, y comprenderá perfectamente qué ha llevado a los personajes a llegar a ese extremo. Porque cada persona tiene un umbral distinto, pero todos terminamos perdiendo la paciencia en algún momento. Y es entonces cuando sale a relucir nuestro monstruo interior, el gran hijo de puta que llevamos dentro. Aparece la violencia, la ira, la frustración, las ganas de partir las rodillas de alguien.
Son seis historias sorprendentes. Aunque a la tercera ya sabes por dónde van los tiros, el guión consigue despistarte y confundirte. El orden en el que están secuenciadas ha sido, desde mi punto de vista, una elección muy acertada. La violencia no va escalando, pero sí la complejidad y el humor de las historias, con lo que el director consigue de manera brillante mantenerte expectante porque estás continuamente pensando '¿ahora quién se cabreará?' y te vas sintiendo más en sintonía con los protagonistas, porque comprendes perfectamente por qué han rebasado el límite de su paciencia.
Relatos salvajes no decae, y eso es todo un logro debido a su estructura. Uno teme que entre dos historias fabulosas se cuele una mediocre y te saque de la película, pero como dije el orden de las mismas es perfecto. Cada cual es más entretenida que la anterior, sin significar eso que la última sea mejor (aquí debo hacer un inciso, porque mientras la favorita de mis amigos fue la última, la mía fue la de los dos hombres en la carretera, sublime), pero el humor negro y la excitación van in crescendo.
Quizás el único inconveniente es precisamente esa división en seis fragmentos separados. Después de ese brutal comienzo, estuve esperando ver a los conocidos de Pasternak en el resto de historias, como una manera de entrelazarlas todas de manera sutil. Pero no, no son trozos de un mismo pastel, sino que son dulces distintos en una misma pastelería, nada que ver unos con otros. Ah, bueno, y los pocos chistes que no entenderemos a menos que hayamos nacido/vivido/reencarnado en Argentina. Aun así, un aplauso a los guionistas y al director, por un trabajo tan sencillo, divertido, realista e impecable.
- Ficha en FA.
- Ficha en IMDB.
- NOTA: 8














