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martes, 4 de abril de 2017

El bar



Unos desconocidos verán sus caminos entrelazados en un bar cuando uno de los clientes del mismo es abatido con un tiro en la cabeza al salir del local. Sin saber por qué ha ocurrido, y viendo que toda la zona ha quedado completamente desierta, deciden permanecer dentro del bar hasta que alguno dé con la solución para salir de allí. Mientras tanto, empezarán a surgir teorías sobre lo sucedido...


Álex de la Iglesia es un director que siempre consigue gustarme. No he visto todas sus películas, pero quizás sí las más representativas de su obra: El día de la Bestia, La comunidad, Balada triste de trompeta... Es una opinión muy personal, pero creo que es uno de los directores más incomprendidos del cine español. Sus intentos por traer a las salas la ciencia ficción, la magia y el gore en formatos más fáciles de consumir como la comedia, el drama o el thriller nunca han causado toda la sensación de debieran. 

El bar es uno de esos intentos. Un thriller que más que suspense tiene comedia, y que puede incluso llegar a rozar la ciencia ficción. Surrealista en ocasiones, dramáticamente realista en otras. Una de las personas con las que fui al cine a verla dijo: "es una tragicomedia griega". Y es cierto, hasta el punto en que te encuentras riendo en situaciones que deberían angustiarte, y todo ello gracias a un Álex de la Iglesia que juega a entretener al espectador con un despliegue de su imaginería.



Pero no todo es gracias al director. Hay un elenco protagonista muy bueno. Desde la clásica Terele Pávez - fetiche en las películas de Álex - hasta un irreconocible Jaime Ordóñez. Sí, el calvo que hablaba muy rápido de Aquí no hay quien viva es un fichaje de esta película. Y, curiosamente, el mejor del grupo. Se sale haciendo de indigente borracho, sin caer en la caricaturización y consiguiendo robar completamente la escena a grandes como Carmen Machi o Joaquín Climent. Los acompañan una correcta Blanca Suárez, un aburrido Mario Casas y un Secun de la Rosa que no logro separar del papel de Toni en Aída.

Como digo, Jaime Ordóñez roba protagonismo y su personaje es el responsable de las escenas más hilarantes pero al mismo tiempo las más sobrecogedoras. Podría haber sido un filme redondo, de no ser por los últimos veinte minutos. El final de la película es un patinazo en toda regla, aunque no hace desmerecer el resto del largometraje. [SPOILER: ¿Quién se va a creer que el hipster violento se iba a sacrificar por la chica? Deberían haber acabado todos muertos. La persecución por las alcantarillas es fantástica, pero la forma de resolver la situación no me ha cuajado con el resto de la película...].




Quien quiera, además, puede sustraer de El bar una reflexión existencial que todos alguna vez hemos tenido en cuenta, ya sea gracias al cine o por experiencias propias. Y es que las situaciones límite sacan a la luz una cara muy distinta de las personas, para bien o para mal, En esta película habrá humor, pero también momentos incómodos que nos enfrentarán a la faceta más cruel y desagradable del ser humano. ¿Qué hubiéramos hecho nosotros si...?

El bar me ha gustado mucho. Es entretenida, los personajes principales cumplen, la historia cuela y las risas hacen que merezca la pena verla pese a ese final tan desagradecido. Hay que verla aunque sólo sea para disfrutar de Jaime Ordóñez embadurnado de aceite.


  • NOTA: 7
  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDb.

jueves, 31 de marzo de 2016

Calle Cloverfield 10


Michelle se pelea con su novio, recoge sus cosas del piso que comparten y se marcha montada en su coche, sin rumbo aparente. Cuando otro vehículo se avalanza sobre el suyo en un accidente que la deja inconsciente, no espera despertar atrapada en un sótano y en compañía de un hombre que dice haberla salvado de un ataque nuclear. 


Nos encontramos ante un inquietante thriller que resulta ser el debut de su director, Dan Trachtenberg. La sinopsis ya de por sí resulta atractiva, para quien sea aficionado a la intriga, pero también lo son los nombres que leemos en el reparto. John Goodman es un rostro conocido por todos, aunque sólo sea por su papel de Pedro Picapiedra (yo hoy he descubierto que es la voz de Sulli en Monstruos S.A....), y Mary Elizabeth Winstead se está haciendo hueco poco a poco en el mundo de la gran pantalla. Junto con John Gallagher Jr., protagonizan Calle Cloverfield 10, una especie de secuela de Cloverfiel (Monstruoso en España).

Empezaré diciendo que no es necesario ver Monstruoso. Esta película, pese a la relación con la anterior, sólo comparte título y productor (J.J. Abrams) con su predecesora. De hecho, supera a la precuela con creces según la crítica. No puedo opinar de forma personal porque no la he visto, aunque tengo la intención de verla para hacer comparaciones. Lo que me atrajo de Calle Cloverfield 10 fue la crítica y - más bien - la insistencia de un amigo por que fuésemos a verla.

Me alegro de haber seguido su recomendación, y animo a cualquiera que me lea a que le dé una oportunidad a este largometraje. Posee un guión espléndido; si ya nos sorprende la sinopsis, el argumento a lo largo de la película lo hará aún más con sus giros de guión y sus sorpresas, y ese final de película no dejará a nadie indiferente. De hecho, son esos últimos veinte minutos los que dividirán al público en satisfechos y frustrados. Puedo decir que me encuentro entre los primeros sin lugar a dudas [SPOILER: a priori puede ser un desenlace muy gratuito y extraño, pero a mí me resultó coherente con el resto de la película, pues al final no todo es lo que parecía - Howard tenía razón con los aliens].


Calle Cloverfield 10 no es apta para los cardiópatas. La tensión del thriller es continua, razón por la que sumar puntos a esta película. Es increíble la manera tan simple pero tan efectiva que tiene el director de disparar nuestros niveles de adrenalina, cómo juega en un espacio tan reducido - casi todo el filme se desarrolla en un búnker, cuatro paredes y un techo sin ventanas - y con tres personajes. Echando mano, como dije antes, de un argumento brillante que no deja de retorcerse sin llegar en ningún momento a convertirse en algo extremadamente complejo. Yo incluso me atrevería a decir que lo que más me ha gustado de esta película es lo bien que ha explotado su simpleza, además de la capacidad para mantener el interés del espectador a base de intriga continua. Son cien minutos a toda potencia.

Ya he dicho que el reparto es de envidiar, y es que John Goodman está sobresaliente. Su compañera también da la talla, algo que podremos comprobar en la infinidad de planos cerrados cargados de angustia que nos ofrecerán. Y como siempre, hago mención a la BSO, que cumple con su cometido maravillosamente.

Lo más importante que hay que tener en cuenta antes de ver esta película es que es imperante evitar los spoilers. El menor atisbo de alguna revelación sobre el argumento puede arruinarte la película. Le robará toda la magia al juego que tiene la película con el espectador, que estará constantemente elaborando posibles finales para equivocarse de manera absoluta. A quien disfrute con una buena dosis de intriga (¡no, intriga no es terror!), le diré que está tardando en ir al cine a disfrutar de esta pequeña joya del thriller. Tampoco quiero ensalzarla mucho para no crear demasiadas expectativas, pero puedo decir que yo salí muy satisfecha y encantada con este guión tan peculiar y sorprendente.



  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDb.
  • NOTA: 8

sábado, 24 de enero de 2015

The Babadook

¡POSIBLES SPOILERS!

Una madre desesperada porque su hijo ha llevado las fantasías de 'monstruos' a otro nivel y un libro. "Mister Babadook", o cómo no debes dejar entrar al monstruo o si no desearás estar muerto.



Si buscáis una película de sustos y saltos en la butaca del cine (o el sofá de vuestra casa), olvidaos de ésta. Jennifer Kent ha preferido crear un thriller psicológico basado en la deprimente vida de una mujer viuda y su hijo, esmerándose en mantener en tensión al espectador en lugar de asustarlo.

Amelia, todavía afectada por la pérdida de su marido siete años atrás, intenta mantener en una inestable balanza su trabajo y el cuidado de su problemático hijo Samuel. El pequeño parece no haber madurado lo suficiente como para aceptar que los monstruos que hay debajo de la cama son irreales, y esto repercute en su vida social con otros niños y su actitud en el colegio. Todo empeora cuando le pide a su madre que le lea un libro titulado 'Mister Babadook', que comienza a convertir sus pesadillas en realidad.



Soy una miedica, un gran punto en mi contra. Voy al cine a ver películas de terror porque me dan miedo. Verdadero pánico, si son buenas. El motivo por el cual me someto a este sufrimiento innecesario es el simple hecho de que, si voy a ver una comedia para reírme, una película de miedo debe asustarme porque para eso he ido a verla. Lo malo de todo este asunto es que soy esa insoportable persona que chilla en el cine a cada segundo y de la que se ríen las dos filas contiguas. Con Babadook no he tenido que ponerme en evidencia, porque no es una película que asuste.

Aun así, me ha gustado muchísimo. Me ha recordado bastante a Expediente Warren, la cual valoré muy positivamente. Parece que últimamente el cine de terror occidental, sin conseguir acercarse a la calidad del asiático, se está dirigiendo hacia un buen camino: el del buen hacer. Para que una película de terror dé miedo, primero debe ser creíble y ya luego saber hacer que el espectador no pueda desprenderse de ella. Pero el primer requisito es esencial, y Babadook lo consigue.

Con esa premisa, Jennifer Kent se aferra a los detalles cotidianos de Amelia y Samuel, los protagonistas, para hacerte entender quiénes son y cómo han llegado hasta ese punto. La madre es prácticamente un espectro insomne por culpa de su incapacidad para manejar los temores de su hijo, a quien secretamente culpa por la muerte de su marido. El hijo, por el contrario, se nos presenta como un ser insoportable y consentido, pero también vulnerable como cualquier niño. El Babadook, llegados a este punto, puede interpretarse como un demonio o - tal y como yo lo he asimilado - como el reflejo de los monstruos interiores de madre e hijo. No le dejes entrar o no dejes que tus conflictos personales te dominen, aprende a superarlos.

Destacada la actuación de Essie Davis, fantástica en su rol de mujer al borde de la depresión y la histeria, completamente agotada por Samuel e incapaz de manejar las situaciones sin ser tan errática y débil. Esa debilidad que más tarde se torna en furia de una forma completamente convincente, gracias al papelón de Davis. Con ella, a Kent le resulta más fácil situarnos en el gris escenario de su vida - y su casa -, cuando los monstruos del niño comienzan a inundar la existencia de la madre. [SPOILER: O por otro lado... ¿podría interpretarse todo como una psicosis de la madre?]



Babadook no es un monstruo a la usanza. Garras afiladas, sombrero, brazos estirados, una boca enorme, voz espectral y agonizante. Es más perturbador que aterrador, pero aun así logra espantarnos. Porque sus apariciones son escasas, pero su presencia es infinita con la tensión permanente del filme. Este suspense, una burbuja perfecta toda la película, se rompe casi al final. Es lo que más me ha decepcionado, con ese anticlímax pocos minutos antes del desenlace. De repente he sentido como si me hubiera alejado del escenario y ya estuviera viéndolo desde una mayor distancia, como un cubo de agua fría. No se lo perdono a Jennifer Kent, no después de mantenerme más de una hora en vilo.

Con todo, y pese al final, me ha gustado, incluida la escena del perro. Buenas interpretaciones y un esmero notable por parte de la directora, que se suma a la corriente de 'cine de terror no es sinónimo de mal cine'.


  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDB.
  • NOTA: 7


martes, 18 de noviembre de 2014

"Perdida" - ¿Libro o película?

Sé que no es el orden lógico pero, al contrario que el libro - que no me llamó mucho la atención en su momento -, la película llevaba el nombre de Fincher sellado bajo el título. Pero decidí coger la versión en papel para ver cuál de las dos merecía más la pena, sobre todo teniendo en cuenta que la propia autora fue la guionista de la película. Aquí van mis aclaraciones generales:


1. La versión 'original' siempre es mejor. En este caso, el libro fue antes que la película, e indudablemente en ésta se omitirán numerosos detalles de la historia. Ante la duda, leed el libro antes (yo lo hice a la inversa y me costó muchísimo llegar a la última página).

2. La película es una adaptación tremenda. Fincher es un genio en lo suyo, y no sé si fue a pesar de o gracias a él que refleja perfectamente lo que la novela quería transmitir. Lo dicho, como adaptación un diez.

3. La autora es la genial Gillian Flynn. Éste ha sido mi primer encuentro con ella, pero por lo que he leído, es la hija perdida de Patricia Highsmith (para los despistados, la 'Faraona' del thriller y la novela negra, no superada hasta el momento, autora de El talento de Mr. Ripley entre otros). Me lo creo después de haber leído Perdida. Con esto quiere decir que, independientemente de que estéis interesados en la película o no, esta novela merece ser leída por sí misma, por lo que es: una obra brillante. ¡Ojo con los no aficionados a este tipo de género literario!

4. Fincher es Fincher. Ergo, no le gusta a todo el mundo. Si no queréis atreveros con una película de más de dos horas de duración sin saber si podréis tolerarla o no, mirad la filmografía de este hombre a ver si os suena algún título y decidid en consecuencia (creo que la película que está más en la línea de Perdida es la infame Zodiac). Fincher no es para todos los públicos, por el simple hecho de que él va a lo suyo, sin más vuelta de hoja.

5. Resumen: si te gusta Fincher, tienes que ver la película. Si quieres disfrutar de ambas versiones, te aconsejo que cojas primero el libro.


Mi reseña sobre el libro ya está en Goodreads; esta entrada está pensada sobre todo para hablar sobre mis impresiones de la película una vez que ya he leído la 'original' y puedo comprender mucho mejor la historia. Sinceramente, agradezco haberlo hecho, ya que me ha abierto los ojos respecto a muchos detalles que no me habían convencido. Han pasado dos semanas desde mi visita al cine, pero creo - y espero - poder recordar lo más importante.



Primero, y antes que nada, quitarme el sombrero ante Fincher. Las críticas de Perdida, como viene siendo habitual en este hombre, se dividen entre el amor y el odio absoluto. Es una especie de Almodóvar, pero cien veces más listo y capaz (bueno, eso lo digo yo que soy del bando amamosaFincherporencimadetodaslascosas). Por eso siempre voy a ver sus películas con cierto reparo y respeto, porque aunque estoy acostumbrada a su estilo y he decidido que me gusta, tengo miedo a lo que hayan podido crear sus neuronas.

Perdida (Gone Girl) es una película meticulosa, cuidada, muy al estilo del director, quien siempre se detiene en cada escena sin importarle la duración total de la cinta. Algunos podrán decirle que no sabe mantener el ritmo, pero sus filme a mí me mantienen en constante tensión. ¿Seré la única? Este hombre ha parido películas eternas, pero porque muestra cada miserable detalle. "¿No quieres que te cuente una historia? Pues ahí la tienes, no pienso obviar nada." Esto puede llegar a desesperar a muchos, y es uno de los problemas que tiene Fincher para conectar con su público; para mí su seña de identidad y el motivo por el cual lo amo. Para más inri, la novela en la que está basada es exactamente igual. Es una disección total del matrimonio y los medios de comunicación, desnuda a los protagonistas capa por capa, lentamente, con la precisión de un escalpelo.

Reitero lo dicho anteriormente, es una adaptación fabulosa. No sólo por la habilidad con la que se transmite la atmósfera general de la historia, sino por cómo está interpretada (una Amy tan aséptica, un Nick tan abstraído, una pareja tan endemoniadamente caótica y perfecta) hasta el punto en que te engaña igual que el libro. Caí en el error de afirmar rotundamente que Rosamund Pike hacía un trabajo infinitamente mejor que Ben Affleck, quien parecía estar ahí para cumplir y poco más. Caí en el error porque, de forma estrepitosa, Pike se come a Affleck en la pantalla, quedas hipnotizado por ella. Pero es que en el libro sucede exactamente lo mismo: Amy es un personaje magnético, Nick es un rompecabezas más sencillo de descubrir y prever. Ben Affleck hace, por tanto, un trabajo espléndido interpretando a Nick Dunne y me gustaría recalcarlo; sólo que tiene una compañera que se desborda y con un personaje claramente más interesante.



Del argumento no puedo decir nada, porque todo el mérito (que tiene mucho, pero muchísimo) es de Gillian Flynn. A mí me encantó en el cine. Me volvió a encantar en papel. Supo, como guionista, modificar la historia lo justo y necesario para que pudiese ser reducida a dos horas y media de película, pese a que el final del libro me convenció más - hay una ligera diferencia entre ambas. Fincher supo trasladarlo a la pantalla de una manera que honra a la película, por decirlo de algún modo. Quizás era la novela perfecta para el director, para que su propio estilo no enturbiara la historia, y que sirviera para realzarla en un aspecto diferente - el visual. Pero ojo, no se puede desmerecer el trabajo de David Fincher, ya que es sumamente difícil conseguir lo que él ha hecho: una fiel 'traducción' del libro.

Me estoy extendiendo demasiado, y quizás no he dicho mucho. Pero es que lo primero que pensé al salir de la sala del cine, fue: "brillante". No tenía más palabras. Y probablemente jamás debería haber empezado esta entrada, porque no sé cómo hablar sobre esta película, no sé por dónde cogerla, me siento frustrada intentando expresarme y sin encontrar las palabras exactas. Porque tanto Fincher como Gillian Flynn han demostrado tener una mente asombrosa. Como Amy.




sábado, 4 de octubre de 2014

Lo que una no entiende - "La isla mínima"



NOTA: explicación del final de la película en el último párrafo de la entrada.

Hace unos días vi Vivir es fácil con los ojos cerrados porque había leído que era la representación española en los Oscar. También leí que mucha gente no entendía por qué no había sido La isla mínima la primera opción, así que decidí ir al cine anoche para comprender por qué ésta película tenía tan buenas críticas y por qué era mejor que cualquiera de las tres candidatas para llevar a los premios de la Academia (El niño, 10.000 kmVivir es fácil...). Ahora, tras verla, puedo decir que una servidora no entiende por qué éste largometraje no fue el elegido.


Dos policías madrileños, en la España de los años 80, son enviados a una remota población andaluza para investigar la desaparición de dos hermanas. Uno de ellos tiene un futuro brillante y prometedor, mientras que el otro arrastra el estigma de haber formado parte de la represión franquista.

Nos presentan dos caras de una misma moneda, muy al estilo True Detective - lo cual debería ser al revés, ya que la película fue rodada antes. Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez hacen un trabajo impecable en el papel de dos policías con futuros, destinos, ambiciones y pasados opuestos. Es un hilo secundario muy bien apareado con la historia, la cual no deja de ser un thriller y no una crítica social (que de esas ya tenemos muchas). Las pintadas en la pared vaticinando el regreso de la dictadura, los crucifijos con la imagen de ¿Hitler? y Franco... son sólo detalles que acompañan a las circunstancias históricas. Creo que nos pretenden mostrar que La Transición fue simplemente una invención de Suárez, que realmente no existió tal cosa en este empobrecido país.

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez
El Guadalquivir y sus marismas cenagosas nos son presentados de la manera más brillante y hermosa posible. Alex Catalán es el responsable de, quizás, lo mejor de la película: su fotografía. Los planos cenitales estáticos - creo que conté cinco -, a mi ver usados en los momentos justos y precisos, no sólo nos ofrecen un regalo a la vista, sino que nos transmiten el mismo mensaje que a lo largo de la película: los personajes están en un laberinto gigantesco, no hay cambios, el paisaje (y la España con intención de ser democrática) sigue igual. El último de ellos, al final del largometraje, deja de ser estático para realizar un descenso de la cámara, enfocando una carretera que se pierde entre los cultivos: la vida sigue hacia delante, hay que dejar lo vivido atrás (¿la Transición?). El vestuario, también, irreprochable, muy acorde con el paisaje agreste, húmedo, ocre, solitario, sobrio.

Las marismas o un cerebro

Estamos indiscutiblemente ante la mejor película española del año, muy por encima de las tres mencionadas anteriormente. Como thriller, cumple estupendamente con su cometido, sin obviedades y con muestras sutiles que van enfilando el caso hacia el culpable, nunca cayendo en el error de creer que el espectador es estúpido e incapaz de pensar por sí mismo. La tensión y la incertidumbre se mantienen a un nivel constante, no hay momentos anticlimáticos, y me cortaría el brazo izquierdo si todo ello no fuera gracias a los escenarios. Las marismas y el 'catetismo' andaluz colocan a ambos protagonistas en un plano completamente ajeno a lo que ellos conocen. El mejor momento de la película, si se me permite opinar, es la persecución del Dyane 6 de noche. Es una escena de acción muy bien conseguida, muy impecable- aunque casi pierdo el corazón de un infarto.

La isla mínima te cuenta una historia simple y vulgar, un thriller policial sin originalidad alguna: chicas desaparecen en un pueblo donde nadie cuenta nada. ¿Dónde está lo que hace destacar tanto a esta película? En el modo de contártelo, en el modo de lograr ese nivel constante de tensión y ansiedad (que no angustia), jugando con esos silencios en los que el paisaje es el único que te habla y la banda sonora brilla por su ausencia.



Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez hacen una pareja estupenda, con mucha química - lo más heterosexual posible - y con unos primeros planos excelentes. El segundo es quizás el que ha tenido el trabajo más difícil (interpretar a un franquista adaptándose a la nueva democracia), que logra superar con nota alta. Gutiérrez eclipsa a Arévalo, sin desmerecer el trabajo de éste.

Mención a los que interpretan a los padres de las adolescentes desaparecidas, Antonio de la Torre (que ya me encantó en La gran familia española y AzulOscuroCasiNegro) y Nerea Barros, que con dos minutos en pantalla ya logran gustarnos. El único que merece un tiro entre ceja y ceja es Jesús Castro. Será porque ya lo he marcado con la cruz, pero no entiendo por qué tiene tanto éxito un chaval que sólo sabe poner la misma cara en todas las escenas. Por último, genial el personaje de Jesús (Salva Reina), un toque cómico entre tanto drama.



En definitiva, animo a todo el mundo a pagar una entrada, por cara que sea, para ver esta película en la gran pantalla. La fotografía lo merece, y dudo que en un ordenador o en una televisión se pueda disfrutar tanto. Una historia intrigante, un thriller apasionante sin la necesidad de escenas de extrema acción, unos actores impecables, calidad de sonido ¿qué más se necesita para convencer a alguien de que vaya a verla?

Por último, explicar el significado del final de La isla mínima: [SPOILER] las jóvenes eran seducidas por Quini (Jesús Castro). Eran llevadas a la casa que alquilaban en el campo, donde les hacía fotos teniendo relaciones - consentidas o no - con el viejo capataz de las 'manos suaves'. Luego las amenazaba con publicar las fotos si contaban algo de lo ocurrido. Las chicas, asustadas y deseando marcharse del pueblo, se encontraban 'casualmente' con los folletos de ofertas de trabajo y contactaban con el supuesto empleador, que no era otro sino el guarda Sebastián que muere al final, quien las torturaba y luego las llevaba al río a que las palas las triturasen (allí donde irónicamente muere también él). Mi interpretación personal es que Sebastián hacía lo suyo por su propia cuenta, sin la colaboración de los otros. Éstos sospechaban pero tampoco les interesaba decir nada a la policía, ya que estaban usando esa casa para las violaciones y las sesiones fotográficas.

Lo que ha desconcertado a muchos es el tema del reloj. Hay gente que baraja la teoría de que sea Gutiérrez, y que Arévalo decide callarse porque el otro le ha permitido llevarse el mérito para volver a Madrid. La otra posibilidad es que sea del viejo terrateniente (el de las manos suaves), a quien Arévalo decide no perseguir porque le interesa marcharse a la capital cuanto antes. Yo soy de la opinión de que el capataz es el del reloj, que lo de Gutiérrez es un recurso del director para despistar, aparte del hecho de que él es de Madrid y está ahí únicamente como 'castigo', jamás ha estado antes en ese pueblo. Sería rizar mucho el rizo, y la película no pretendía llegar tan lejos. Quizás nunca sabremos la verdad hasta que el director o el guionista hablen.


[Edición: en esta entrevista, Alberto Rodríguez dijo "Aparte creo que cuando salgan del cine tendrán unas cuantas preguntas en la cabeza de las que no sé el enunciado ni la respuesto pero que seguro servirán para seguir dándole vueltas días después a la película". Conclusión, sólo intentan mantener una discusión abierta, no que hagamos de detectives e intentemos descubrir quién es el asesino.]


Una cosa sí es cierta: el personaje de Arévalo, tan seguro de lo que es correcto y lo que no, termina al final rompiendo la foto que demuestra que su compañero era un torturador y asesino franquista, ya que no todo es blanco o negro (y de nuevo un paralelismo con nuestra historia: la España 'democrática' no lo era tanto, y aún quedaban pueblos como éste en los que las cosas se seguían haciendo en la sombra). Gutiérrez le ha permitido quedarse con el mérito, le ha salvado la vida apuñalando a Sebastián, así que él cierra la boca cuando el otro le pregunta '¿todo bien?'.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Grand Piano

Sinopsis
El mejor pianista vivo sobre la tierra regresa tras cinco años fuera de la escena musical. Interpretar sin ningún fallo la pieza más complicada y rápida jamás compuesta será el precio de su vida.



La trama me resultaba atractiva, pese a no conocer al director y no ser precisamente una fan incondicional de Elijah Wood (no puedo remediar asociarlo con Frodo, personaje más odioso de la trilogía sin duda). Un pianista que es amenazado por un extraño, y su vida depende de interpretar a la perfección una pieza escrita por su maestro y que requiere unas manos rápidas como el viento.

La película es entretenida, pero las comparaciones con Hitchcock o De Palma son irrisorias. Más si tenemos en cuenta que dura poco más de una hora, espacio en el cual un thriller no tiene tiempo para desarrollarse como debería. Es precisamente éste el mayor problema de esta película: es absurda. Creo que con veinte minutos más de cinta podrían haber resuelto (o haber iniciado) la historia mucho mejor.

Elijah Wood hace un buen papel como hombre tímido y angustiado, temeroso al fracaso, un genio que no comprende las exigencias del público y que está subido a un escenario en gran parte por culpa de su novia. Hasta ahí, bien. De repente, un mensaje en su partitura y una amenaza de muerte. Hasta ahí, bien. Un trepidante intercambio verbal entre el pianista y su verdugo que nos mantienen en vilo por saber cómo finalizará todo; no podemos entender qué lógica tiene obligar a alguien a tocar una pieza para piano a la perfección. Hasta ahí, bien. John Cusack. Fin de la película. ¿Qué?

Tiene mérito que gran parte de la película sea un diálogo, con Elijah Wood sentado frente al piano

En resumen, la película me estaba gustando hasta que decidieron sacar al malo (por cierto, los créditos son un gran spoiler, porque cuando en los veinte primeros minutos no vi a John Cusack, supe que le tocaba a él hacer de villano) y resolver el asunto en dos segundos. De forma ridícula. Con lo que había disfrutado yo con el juego que se traían entre manos el francotirador anónimo y el personaje de Elijah. Ambos hacen un buen trabajo que el guión no se merece.

Mi conclusión es que han desperdiciado una interesante idea y dos actores bastante competentes (por dios, ¡Cusack!) en una película que arruina la primera hora de filme sólo con los dos últimos minutos. Soy generosa con la nota sólo porque los actores no tienen la culpa.


  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDB.
  • NOTA: 6

sábado, 12 de julio de 2014

Goodfellas

"El padrino" está en lo más alto. Inalcanzable, magistral. A veces el cine nos da perlas que se acercan a esta joya; "Goodfellas" es una perla magnífica. Esta película, traducida en España como "Uno de los nuestros", siempre me aparecía en las sugerencias de FA con muy buenas puntuaciones, pero hasta ayer no me atreví a verla, porque la mafia y los gangsters son un tema muy delicado de llevar a la gran pantalla.




Sinopsis
Henry (Ray Liotta) es un adolescente de Brooklyn que se cría en un barrio de gran influencia italiana, y ambiciona ser parte de la élite mafiosa que controla todo el vecindario. La película nos muestra tres décadas de su vida como gangster, siempre acompañado por Tommy (Joe Pesci) y Jimmy (Robert De Niro). Basada en hechos reales, entre los que se encuentra el desfalco a Lufthansa.

De izq. a dcha.: Henry, Jimmy, Tommy.


"As far back as I can remember, I've always wanted to be a gangster." -- Henry Hill, Brooklyn, N.Y. 1955.


Motivos por los que una persona DEBE ver esta obra de Martin Scorsese:

  • Porque De Niro tiene más clase y estilo que su gomina. Y porque en esta película se necesitaban polvos para poner su pelo de color gris.
  • Porque nunca una pistola tuvo tanta personalidad, sobre todo en manos de Lorraine Bracco.
  • Porque Joe Pesci en su papel de Tommy es digno de ver mil veces. 
  • Porque a veces no es buena idea decirle a alguien que es gracioso.
  • Porque Sorvino sólo tiene apenas dos líneas en toda la película y ambas le sobran para bordar sus momentos en escena.
  • Porque Ray Liotta hace el papel de su vida (aunque tampoco es que en su vida haya tenido nada que pase de lo decente...).
  • Porque la Banda Sonora está elegida al detalle y es magnífica.
  • Porque Martin Scorsese hizo magia con cada plano.
  • Porque hay escenas que perdurarán por siempre en mi retina.
  • Porque pocas películas han tenido un final tan asombrosamente genial.
  • Porque hasta el vestuario está cuidado hasta el último centímetro.
  • Porque las dos horas y pico se pasan volando.
  • Porque sí, y punto. Porque es injusto que sea necesario justificar que alguien vea esta maravilla.


Hay cosas que probablemente no tengan demasiada importancia, pero que a mí me encantan. Los detalles, sobre todo en vestuario, son algo que me llama mucho la atención y no puedo evitar mencionarlo aquí. La película atraviesa los años 60, 70 y 80. Por ello, el vestuario (y la decoración; no voy a hacer ningún comentario sobre la casa que el matrimonio tiene en los 70 porque sería rememorar una monstruosidad hortera) también va evolucionando. Me ha costado encontrar imágenes decentes, pero creo que con éstas puedo ilustrar la evolución de la moda tan bien ejecutada. Aquí tenéis a Lorraine Bracco luciendo modelitos:










De la B.S. sólo puedo decir que, si nuestra lengua materna fuera el inglés, en lugar de magnífica sería perfecta. De qué mejor manera puede terminar una película si no es con "My Way" de los Sex Pistols. Aquí va la playlist ordenada tal y como sale en la película.




Spoilers!
Mis escenas preferidas:

1. Carrera de obstáculos. Un plano secuencial para recordar.



Juraría que el rodeo que dan es para salir por la misma puerta por la que entraron (las perchas colgando, se ven junto a la puerta tanto a la salida como a la entrada). Leí por alguna parte que utilizaron en las cocinas a prácticamente los mismos extras que en el restaurante. Por tanto, no sólo magnífica filmación sino también organización y sincronización. Esta escena simboliza todo lo que supone ser Henry Hill: tener todas las puertas abiertas.

2. No le digas a Tommy que es "gracioso".



Esta escena fue improvisada. Magistral Joe Pesci, consiguiendo que todo el público se quede en vilo esperando por un final para tanta tensión. Grandísimo también cuando va con Jimmy y Henry, después de un asesinato, a la casa de su madre (interpretada por la progenitora de Scorsese, por cierto), con una conversación en la mesa mientras cenan completamente improvisada. Rivaliza con ésta otra:



El final de la segunda escena es otra de las mejores frases de la película:

JIMMY: Ahora cavarás el hoyo tú solo, vas a cavar el hoyo y lo vas a hacer tú solo, no pienso ayudarte.
TOMMY: A mí qué coño me importa, claro que lo haré yo solo, ¿crees que será el primero? Ni que fuera el primero que cavo.

3. Las voces en Off.





4. 'Last day as a wiseguy', así fue como llamaron a esta vertiginosa parte de la película.


Se supone que van cambiando de canción y que se escucha el diálogo, pero no he encontrado la secuencia original en ninguna parte. La calidad es lamentable, pero igualmente se puede apreciar cómo Scorsese emplea música más rápida, horarios (es la única parte de la película en la que van poniendo la hora continuamente), las miradas al cielo cuando va en el coche, movimientos rápidos, escenas que terminan bruscamente, desplazamientos de cámara... todo para hacer más patente la paranoia del Henry drogado.


5. EL FINAL.

"Si hubiera sido uno de los nuestros no habría oído nada, ya estaría muerto."

Difícil terminar mejor la película. Esperas que Henry muera, que pague por todo lo que ha hecho. Porque como con sus otros dos colegas (Jimmy y Tommy), has experimentado sentimientos encontrados hacia él. Lo odias, pero lo admiras. La película consigue hacerte comprender por qué ese estilo de vida es tan atractivo y por qué Henry usa esa frase para comenzar la película. Te has encariñado después de dos horas y veinte viéndolo en pantalla, pero debería morir. Así que esperas que en esa última escena, con LA mirada de Paulie (soberbio Sorvino, ¡de verdad!) su vida quede sentenciada.

"Si formas parte de un grupo, nadie te dice que van a matarte. No hay ni peleas, ni insultos como en las películas. Los asesinos llegan con una sonrisa."

Y, en efecto, Henry queda sentenciado. Pero no a morir como cualquier hijo de vecino esperaría, sino a lo que para él es el infierno después de haber podido tener al alcance de su mano todo lo que quería. Dinero, poder, mujeres, juego, bebida, amistades, familia. Ahora, una vida normal y sencilla.

"Ahora soy un don nadie, y tengo que vivir el resto de mi vida como un gilipollas".