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martes, 9 de febrero de 2016

The revenant





Bosques de Dakota, principios del siglo XIX. Es invierno, y un grupo tramperos de la frontera se ven atacados por indios Arikara. Forzados a huir dejando atrás casi todas las pieles, los escasos supervivientes se dejan guiar por Glass, quien mejor conoce el camino de regreso al Fuerte Kiowa. Comienza así una odisea en pleno invierno, inspirada en la vida del explorador y trampero Hugh Glass.



The revenant es una película para disfrutarla en el cine, porque es esencialmente visual. Ha sido grabada en escenarios privilegiados, como la Tierra del fuego argentina o la reserva Kananaskis de Alberta. Las imágenes que nos regala son impresionantes y abrumadoras, por su inmensidad y salvajismo. Es cierto que en un entorno tan hermoso es difícil que la fotografía defraude, pero eso no evita que a lo largo de todo el filme nos extasiemos con las planicies nevadas, las cumbres escarpadas y los frondosos pinares como si fuera la primera vez que nos ofrecen semejante espectáculo en la gran pantalla. Naturaleza en estado puro.

Y es una naturaleza muy bien servida. La manera en que Iñárritu nos regala estos paisajes es muy efectiva y acertada. Con los personajes en escena, emplea planos cerrados, numerosos contrapicados y largas secuencias (hay más de un plano secuencia bastante logrado), con lo que consigue que o bien sintamos temor por la integridad del cámara, o nos veamos sumergidos en el entorno. Ya nos deleitó con Birdman y su falso plano secuencia, en la que su metodología sirvió para adherirnos más a la paranoia del protagonista; en The revenant sirve para introducir al espectador en la aventura de Hugh Glass. Y qué decir de las salpicaduras o el vaho en la cámara, que inevitablemente te asoman a unos centímetros del rostro del protagonista.



Este largometraje es uno de los favoritos para los Oscar, y no puedo estar más de acuerdo con las nominaciones técnicas. Ahora bien, decir que éste es el mejor papel de DiCaprio sería exagerar bastante. No quiero decir que sea una mala actuación; al contrario, la escasez de diálogos de la película enfatiza el gran trabajo de DiCaprio y Hardy. Si hasta el momento Leonardo no ha conseguido su merecido Oscar ha sido porque cada año ha competido con otros que, lamentablemente, estuvieron aún más excelentes que él. No he visto las películas de sus competidores en esta edición, pero sería una pena que premiasen al actor en el que no es el mejor papel de su vida (puede que El lobo de Wall street sea insuperable) con tal de darle el Oscar que lleva buscando desde que dejó Titanic.

Si bien he salido encantada de la sala del cine, también he de admitir que The revenant está lejos de ser la mejor película del año. Es muy buena, que nadie me malinterprete, y su fotografía y edición son impecables, como vengo repitiendo. A nivel técnico esta película es una maldita maravilla. Pero tengo la sensación de que no ha estado redonda del todo, y no sé si es quizás por las innecesarias escenas del delirio de Glass, los treinta últimos minutos (SPOILER: una vez llegan al fuerte, se rompe por completo esa tensión, esa lucha por la supervivencia, y retomarla con la caza de Fitzgerald no parece funcionar), los animales destinados al fallecimiento (incluso la ardilla de la historia) o que tiene un comienzo tan impresionante que luego cuesta mantener el nivel durante las dos horas y media.



En resumen, un trabajo excelso con un reparto inmejorable y un toque de magia india, pero sobre todo con una calidad técnica que abruma. No sólo fotografía, sino el sonido o el montaje. Una manera de transmitir el sufrimiento y la tensión, culminadas con la escena del oso, que sólo puede ser lograda de la mano de Iñárritu. Esto también es un inconveniente mayúsculo para aquellos que no soportan el estilo del director (absténganse detractores de Birdman). Recomiendo llevar ropa de abrigo al cine, porque el frío del protagonista logra alcanzar al público. Una belleza, salvaje y virgen, como sus escenarios.


  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDb.
  • NOTA: 8'5


lunes, 16 de febrero de 2015

La inesperada virtud de la ignorancia



Birdman, una película que ha pegado fuerte a principios de año en nuestro país y en los festivales internacionales de cine. Un filme sobre la necesidad de Riggan, un actor que saltó a la fama por su interpretación de un superhéroe en la gran pantalla, de que su nueva obra de teatro sea perfecta en su estreno en Broadway para poder recuperar su anterior prestigio. 

Antes que nada, quisiera desahogar mi frustración por ver que, después de mes y medio encerrada por los exámenes, ilusionada por mi efímera libertad estudiantil (de nada más y nada menos que tres días completos), conseguir ver Birdman en el cine me iba a resultar casi imposible. Quizás sería porque se estrenó hace un mes, o tal vez porque en Kinépolis tenían DIEZ salas completas reservadas para 50 sombras de Grey. Bam. Así como lo digo. No cinco, no nueve. Diez. Para esa mojoná. En fin. La cultura en este país es un lujo por el IVA y por la escasez de cerebro de la población general. Como diría Vaquerizo... Ala, a tomar por culo.



Dicho esto, no me importaría volver al cine (si me lo permite 50SDG) para ver Birdman de nuevo. Se merece todos y cada uno de los galardones con los que se le premie, y no me extrañaría que la película fuese ganando valor con el paso de los años. En resumidas cuentas, me ha encantado y animo a quien tenga ganas de verla que no espere a que la retiren de la cartelera.

Sin embargo, Birdman hay que entenderla con cautela. A mí personalmente me ha parecido fantástica, pero la historia - el argumento - no es para todos los públicos. Es una historia muy especial que, aunque creo que es difícil que no guste, sí es cierto que a la gente puede que no le entusiasme tanto como a mí. Suele ocurrir con los grandes trabajos, que a cuanta más gente llega, más fácil resulta encontrarle detractores.

Pese a lo que el trailer pueda hacer creer a algunos (y es que este trailer da una impresión bastante desacertada sobre la película), la mayor parte de la película transcurre en uno de los teatros neoyorkinos de Broadway y se centra en la inseguridad del protagonista sobre su capacidad para crear una obra brillante que satisfaga a la crítico más importante de ese mundillo, Tabitha Dickinson. Esto (el 'hacinamiento'), junto al peculiar rodaje de la película, constituyen los principales obstáculos para el público. Si no te convencen, Birdman será para ti una más del montón.

Y aquí empieza lo mejor de la película

Este peculiar rodaje al que me refiero es el famoso 'falso plano-secuencia' del que tanto se ha oído hablar. Hasta que no empezó la película no lo comprendí, y quizás el entender lo complicado y maravilloso que resulta crear un largometraje al completo de esa manera, lo convierte (a mis ojos) en uno de los más mágicos de este año. Para el que no sepa qué es un plano secuencia, aquí hay varios ejemplos: Children of men, Goodfellas, Kill Bill. Como se puede observar en los tres vídeos, no hay ningún corte, es una toma continua sin detenciones y que por norma dura bastante más de lo habitual. Dice Wikipedia que la más ilustre es la de Touch of evil, pero no he tenido el gusto de ver esa película. Gravity (de nuevo Cuarón) también apostó fuerte con otro plano secuencia de 17 minutos para comenzar su película.

Para los que ya estén familiarizados con esto, que sepan que Birdman es en sí un plano-secuencia al completo. ¿Quiere esto decir que rodaron hora y media del tirón? No, y a eso es a lo que se refiere la gente con lo de 'falso'. A lo largo de la película se echa mano de diferentes recursos para crear la ilusión de que la cámara no ha detenido su grabación, aunque lo cierto es que se trata de una sucesión de planos-secuencia muy bien trabajados, que ayudan a contar el filme desde la perspectiva de Riggan, el protagonista.

No soy experta en cinematografía ni pretendo serlo, pero puedo suponer que se trata de una nueva forma de rodaje que te ayuda a ser testigo presencial de toda la historia. Te ayuda a comprender lo caótica y desestructurada que es la vida de Riggan, cómo la gente va entrando y saliendo en su vida - como personajes en un escenario, que aparecen para luego hacer su mutis. Muchos acusan a Iñárritu de ser demasiado ambicioso, de haber pecado de pretencioso. El público, por su parte, cuenta con un notable sector al que no le terminan de convencer los 118 minutos de paseo (un mareo, en palabras de uno de mis amigos). Yo, como ya he dicho antes, estoy enamorada.

Poco tengo que decir acerca del reparto y de cómo Norton brilla en escena, algo habitual en él. Curioso que Michael Keaton haga el papel de su vida interpretando al ex-Birdman, por decirlo de alguna manera, un superhéroe de película igual que el Batman con el que una vez trabajó bajo la dirección de Tim Burton; dudo que alguna vez se supere a sí mismo después de esto. El hecho de que Birdman haya sido grabada de aquella manera permite que cada uno de los personajes tenga lo que yo llamo su 'momento de gloria'. En la película todos tienen un problema con el cual lidiar, y se expresan a modo de monólogo, con la cámara enfrentándolos y permitiéndoles desahogar sus frustraciones. Ingenioso y eficaz, a mi ver.


Porque Birdman nos presenta a un grupo extravagante y caprichoso, como sólo lo pueden ser los actores, encumbrados por Riggan (M. Keaton) y su obsesión con ser alguien, brillar como antaño lo hizo con su superhéroe y que la hija a la que no logra comprender lo pueda ver con buenos ojos. Es el drama de un hombre - y el de su hija, su ex-mujer, su novia, su amigo, sus compañero de reparto... Con un toque de humor muy sencillo y divertido (el momento de la batería es fabuloso).

Personalmente, creo que con este largometraje no es para todo el mundo. Ya lo he dicho en párrafos anteriores, la historia es tan especial que puede defraudar a muchos, sobre todo si van a verla con grandes expectativas. Sin embargo, en el aspecto técnico, es irreprochable (mención especial para el sonido y esos golpes de percusión). Para quien quiera una película de acción, que entre en otra sala; quien disfrute con el cine en general, puede probar con ella porque debería ser imprescindible; a la que le importe un pimiento todo, el desnudo de Norton puede que haga a esta película merecedora de su tiempo.

Repito lo mismo, estoy encantada con la película y quizás la esté sobrevalorando, pero en el cine todo es subjetivo y yo no soy quién para llevarle la contraria a los críticos. Quiero ver qué me depara este 2015, porque ha empezado muy fuerte.


  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDB.
  • NOTA: 10