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martes, 9 de mayo de 2017

Las chicas del cable, ¿serie feminista?



Cuatro mujeres que buscan su lugar en el mundo laboral como telefonistas, cada una motivada por una razón distinta y todas ellas con obstáculos que tendrán que superar para poder trabajar en un Madrid de los años 20 que no veía con buenos ojos a las mujeres que tenían un oficio. Las chicas del cable han llegado a la capital para hacerse valer, y no piensan marcharse.

Seguro que a todos les suena el título de esta serie. En las últimas semanas ha estado en boca de todos, y no por ser la primera producción española con Netflix, sino más bien por la polvareda que ha levantado el paso de sus protagonistas por El Hormiguero (las mujeres se dividen entre las que saben perrear y las que no, claro que sí, Pablete) o las polémicas declaraciones de Yon González, uno de los actores del reparto, sobre el feminismo (huelga decir que no son buenas).

Y es que Las chicas del cable ha querido presentarse como una serie con sello feminista. Está protagonizada por cuatro mujeres (y punto, porque Martiño Rivas y Yon González NO son protagonistas pese a que se los describa como tales) y centrada en sus vidas y su lucha por seguir trabajando como telefonistas. Un fantástico comienzo para ser una serie que pretende ser una abanderada del movimiento violeta. Sin embargo, poner a cuatro mujeres al frente de una producción tan importante no es lo único necesario para autodenominarse "feminista". De ahí mi pregunta: ¿es Las chicas del cable una serie feminista o sólo ha querido subirse al carro?



Respondo según mi opinión y con medias tintas: un poco de ambos aspectos. Dependerá en gran parte según el espectador, como suele ocurrir siempre, y su visión del concepto de feminismo. Gustándome como me gustan las listas, haré una clasificando la serie en función de la que yo creo que será la opinión de cada perfil de público.

1. Feministas: me incluyo en este grupo sin lugar a dudas. Aquí viene el análisis más difícil, pues yo me he encontrado en una encrucijada. He visto la serie con mucha ilusión por cómo la habían vendido y para dar un empujón a la visibilidad del feminismo en grandes producciones como ésta; he tratado por todos los medios verla a través de un cristal de positivismo y esperanza. Mala noticia: Las chicas del cable NO es feminista (y las compañeras de Píkara están de acuerdo conmigo). Sí es un soplo de aire fresco, y es cierto que el protagonismo, para variar, recae en los hombros de cuatro mujeres. La serie trata sobre sus vidas y sus conflictos, no se corta ni un pelo en mostrar de manera cruda y sin tapujos cómo era la vida tan castrada de las mujeres españolas de los años 20. Me ha gustado muchísimo ese intento por dar visibilidad a nuestro género, y el concepto en sí me atrae (atraía) bastante.

Pero Las chicas del cable no deja de ser una telenovela y a cualquier feminista que se precie le parecerá irrisoria su asociación con el término. Se trata de un Velvet 2.0, o como sea el culebrón español de moda. Y ahí tenemos a la que lleva la voz cantante, Lidia (el personaje de Blanca Suárez), cuya historia es un triángulo amoroso complicado. Y caemos de nuevo en las mismas; siempre que el protagonismo lo tiene una mujer hay que añadir una historia amorosa para poder darle fuerza al argumento, como si por sí misma no se bastase. [SPOILER: debo decir, sin embargo, que el final logra maquillar un poco este detalle, pues al final Lidia antepone a sus amigas a su romance, una ejemplar demostración de sororidad].

No, no y no. Si quieres vender una serie como feminista, hazlo bien. Cuatro mujeres y sus ovarios, nada más. Con una serie que demuestra que los años 20 no están tan alejados de los actuales pese a que haya pasado casi un siglo. Con unas actrices que al menos se dignen a saber en qué consiste el movimiento feminista (no abráis el enlace si no queréis llorar). Con un actor que no equipare el machismo con el feminismo. Con una productora que en pocas semanas no empiece a sentir miedo de que el título se relacione con la palabra "feminista".

Es triste, porque a veces se atisba una pizca de rebeldía y transgresión: personajes lésbicos, charlas en el Liceo, mención a las sufragistas, apariciones fugaces de Victoria Kent, cuatro mujeres apostando por sí mismas y su amistad... Todo fachada. La serie no pretende hacerse un hueco siendo diferente, sino que ha querido apostar por lo mismo que tenemos todos los días en la sobremesa de nuestro país. Pero no quiero pecar de exigente y elitista, y sí creo que esta serie puede ayudar a las personas que aún no han entrado en contacto con el feminismo a descubrir este maravilloso movimiento, a despertar alguna conciencia, aunque sólo sea a través de un cristal que, más que violeta, diremos que es un lila desteñido.

2. Machistas: ¿para cuándo una serie que refleje los problemas de los hombres? Mimimimimimi.

3. Seriéfilos: no creo que encuentren mucho atractivo en una serie que repite fórmula (insisto, Velvet 2.0) y que no arriesga. Las chicas del cable es un culebrón porque su principal motor son las relaciones personales de las protagonistas. No se adentra en temas más profundos como (ejem) el feminismo y la lucha de las mujeres por empoderarse en una época en la que necesitaban el permiso de su marido para sacar dinero del banco, la Guerra Civil a punto de estallar, la convulsa y preciosa historia moderna española, los avances de la época (como el Rotary, que sólo sirve de excusa en la serie), los personajes que aún recuerdan nuestros libros de texto...

Además, pese a que a mí personalmente sí me gusta, la música dance/funky/como sea no cuadra muy bien con los años 20 madrileños. El diseño de vestuario y el decorado sí es impresionante, y se nota la mano de Netflix. O quizás debería decir bolsillo. En cuanto al reparto, a mi ver está muy descompensado: Ana Polvorosa (sí, la Lore) sorprende muy positivamente, Maggie Civantos gusta, Blanca Suárez sólo tiene dos expresiones y ambas requieren entreabrir párpados y labios, Yon convence a ratos, Martiño aburre... Puede que no sea culpa suya, puede que sea por los diálogos falsos y forzados, en especial los que ocupan más tiempo en pantalla: los de la inverosímil y aburrida historia entre Lidia, Francisco y Carlos. El personaje de Carlota es bastante interesante pero han decidido sacarle punta a la clásica fábrica de dinero denominada "trío amoroso".



El guión ciertamente engancha, pues no deja de ser una telenovela y todos caemos con este género. Además, es corta, ágil, sin capítulos de relleno, entrañable y se deja gustar con facilidad. Pero le falta una vuelta de tuerca. Creo que el problema está en lo que he dicho antes; podría estar perfectamente ambientada en un pueblo de Singapur, porque la esencia de Madrid y la historia de España son como unas gotas de agua en un puchero: prescindibles.

En resumen, yo diría que la serie debería aprovechar más su ambientación (tanto tiempo como lugar) y a su reparto, dejar de tenerle miedo al feminismo real y abandonar el camino que ya recorren todas las series españolas de tarde. Sé que los de Netflix buscaban eso porque es un género atractivo para los hispanoparlantes, pero creo que un poco de ambición no estaría nada mal. Con todo esto, es una serie que se disfruta y es breve, yo no he sentido que fuera una pérdida de tiempo, si bien un poco decepcionante. Está claro que el primer escaparate de España en Netflix no va a ser un House of Cards, pero si uno pone los pies sobre la tierra y modera sus expectativas hacia esta serie, puede encariñarse con esta cuadrilla de luchadoras. Sororidad, hermanas. 

jueves, 30 de marzo de 2017

Iron Fist



Iron Fist Poster


Netflix ha comenzado la cuenta atrás para su gran joya, The Defenders (Los Defensores), otro escuadrón de superhéroes que tan de moda están en los últimos años. Esta vez, el grupo lo conforman cuatro neoyorquinos, algunos más conocidos que otros. Desde su adaptación a series de TV por parte de Netflix, supongo que realmente los conocemos a todos.

Daredevil fue su primer trabajo, y muy bien conseguido. La oscuridad de Matt Murdock plasmada por fin en una pantalla. Le siguió Jessica Jones (mi favorita) y una segunda temporada de Daredevil con best-villain-ever (o, en castellano, un villano de la hostia). El tercero en discordia, Luke Cage, no causó tanta sensación entre el público como los anteriores, aunque a nivel personal yo disfruté muchísimo viéndola y creo que es la que tiene más personalidad (vaya, Harlem es pura personalidad y eso que sólo es un barrio, y no digamos nada de Cottonmouth).

Iron Fist era el que quedaba por aparecer. Un niño neoyorquino que pierde a su familia en un accidente en el Himalaya, luego es entrenado por los monjes de K'un-Lun y quince años más tarde regresa a Nueva York convertido en el Iron Fist (un arma inmortal) para repartir hostias y demostrar quién manda... O NO.

Iron Fist serie


Resulta que Netflix no quiso esperar tanto para sacar Los Defensores, así que tuvieron que improvisar la temporada entera de Iron Fist en un año (eligieron al actor protagonista en marzo de 2016). Quizás eso explique las licencias que se han tomado a la hora de adaptar el cómic o el mal trabajo de casting. En lugar de un superhéroe curtido y capaz de patear culos nos ha llegado a la pantalla al niño bueno del grupo, con el rostro de Finn Jones.

No es que yo sea una experta en Los Defensores, ni mucho menos. Puedo haber leído sobre ellos, pero el único al que conozco de los cómics es a Daredevil (y nunca llegué a escribir nada sobre lo poco que me gustaba cómo lo habían plasmado en la TV). Así que sobre todo voy a hablar sobre mi opinión de Iron Fist como serie en general.

Empecé a verla el mismo día que la estrenaron. Fui tan lista que me leí, después del primer capítulo, varias reviews y crítica profesional y del público. La opinión general es que la serie era una mierda. Me desanimó bastante, pero continué con ella y con las expectativas bastante menguadas para no hacer sufrir a mi corazón. Suelo recurrir a esta estrategia cuando quiero que algo me guste pero sé que va a ser un turrón (véase Jupiter Ascending). Es por ello que, aunque creo firmemente que Iron Fist es la peor con diferencia de las cuatro series, para mí no llega a la categoría de excremento.

Colleen Wing Iron Fist

La verdad es que para empezar, el casting no ha estado muy fino. No entraré en el tema del whitewashing (es algo serio y real, aunque aquí hay que culpar al cómic y no a la serie), pero ya puestos a elegir a un blanco/caucásico, podría haberse hecho una mejor elección. No sé si es por el guión o por el actor en sí, pero Finn Jones es demasiado blando para un personaje tan maduro. Creo que Netflix ha querido incluir en el grupo al "niño bueno" y le ha tocado al último de la fila hacer ese papel, siendo también el superhéroe más desconocido.

Danny Rand no convence. Demasiado iluso, demasiado ingenuo, demasiado bueno. Cómo narices ha llegado a ser el Iron Fist, nadie lo puede imaginar. Lo peor de todo es que, como viene siendo costumbre, el protagonista no puede quedar soltero. Y lo emparejan con Colleen Wing, el personaje que quizás (después de Daredevil) mejores patadas y puñetazos ha repartido en todas las series de Marvel. Todo lo que el Arma Inmortal debería haber sido. Aun así, Coleen Wing tampoco llega a ser un personaje redondo. Tanto ella como Danny Rand tienen una personalidad un poco oscura, con motivaciones que la serie falla al intentar explicarlas.

En Iron Fist, además, no hay un villano concreto. La lucha de Danny Rand es contra varios frentes al mismo tiempo. Parcelar tanto la atención del espectador no suele resultar, y creo que se ha desperdiciado a un fantástico David Wenham en el papel de Harold Meachum. Daredevil tiene una fotografía y unas peleas increíbles. Jessica Jones tiene al personaje con más carisma y más trasfondo psicológico. Luke Cage cuenta con el escenario y la música más personales. Iron Fist no tiene nada. Ha quedado todo el peso de la serie en hombros del actor principal, y la verdad es que no cumple demasiado bien porque carece de carisma. Un soso, hablando en plata.

De todos modos, para no ser todo negatividad, diré que de las cuatro es la que más rápido he visto. Diría que es la que más "vicia", al menos a nivel personal. Capítulos muy ágiles y no tan espesos como los de las otras series, que siempre caían a mitad de temporada con algún capítulo más lento y reiterativo.

Resumiendo, viendo que se me alarga esta entrada hasta la infinidad, diré que hay muchísimas carencias y quizás el agravio comparativo con Daredevil o Jessica Jones hace que éstas llamen más la atención y el público se vuelva más exigente. Pero la serie se ve con facilidad, es entretenida, tiene buenos personajes como Harold y Ward Meachum (y Trinity, aunque ahora quieran llamarla Jeri Hogarth) y probablemente sea necesaria para entender la futura The Defenders.


domingo, 31 de julio de 2016

Stranger Things, regresan los 80

Primera entrada (de verdad) en meses. Y regreso con la serie de moda, el pelotazo veraniego de Netflix.



Un pueblo en Indiana se ve sacudido cuando, sin explicación alguna, un joven de 12 años desaparece en su camino de regreso a casa. Su madre, su hermano y el jefe de la policía local intentarán encontrar alguna pista que pueda dirigirlos hasta él. Mientras tanto, sus tres amigos del alma deciden iniciar una investigación por su cuenta, que los lleva a encontrar una misteriosa niña de origen desconocido. 

Stranger Things comienza con un un científico corriendo por los pasillos de un laboratorio, huyendo de algo que al parecer logra darle alcance y matarlo. De ese modo, Stranger Things te avisa de que es una serie sin ciertas pretensiones. No quiere ser excesivamente misteriosa, con un secreto altamente guardado que te hará dar vueltas a la cabeza durante horas, ni traer a la mesa el mejor thriller que vayas a poder disfrutar en televisión. No, Stranger Things es una serie paranormal con una historia bastante simple y manida. Si al científico desesperado le sumas niño desaparecido, niña con pijama de hospital en mitad del bosque y gente trajeada que parece del gobierno, uno puede hacerse bastante a la idea de lo que va a pasar durante los próximos capítulos.

Stranger Things es una serie que no sorprende por su guión, como digo, ya que hay explicaciones inconclusas y el final se precipita un poco. Sus ocho capítulos saben a poco, quizás precisamente por eso. A mí personalmente me hubiera gustado que se dilatara un poco más la historia y poder seguir disfrutando de los jóvenes protagonistas: la pandilla de amigos de Will Byers, el chico desaparecido. Porque son ellos quienes dirigen la serie; que los adultos estén en un segundo plano es un desafío a las normas.

Lo que define el éxito (bien merecido, debo decir) de esta serie no es la historia, sino su manera de contarla. Es un auténtico regreso a los años 80. De hecho, no sé cuántas veces habré podido leer en diversas críticas la frase "lo que debería haber sido Super 8". Como no he visto la nostálgica película de J. J. Abrams, me creeré lo que la gente no para de repetir ya que, sin pecar de exagerada, puedo decir que los hermanos Duffer han logrado hallar la perfecta simbiosis entre E.T., Alien y Los Goonies.

Os presento a los nuevos Goonies

Los paralelismos, pese a ser bastante evidentes, no consiguen robarle a la serie su esencia propia. Uno puede entrever sin dificultad alguna la personalidad de Stranger Things, al tiempo que se regodea en los recuerdos de la infancia (soy de los 90, pero me crié viendo películas y series de los 80, como muchos otros - fue una grandísima década). En esa época Spielberg hizo su agosto. Y su influencia en esta serie es innegable. Fue el director de E.T. y el productor de Poltergeist y Los Goonies. Quizás la mención a estas películas tenga más sentido si os digo que la serie va de una pandilla de amigos que encuentran a una criatura (la niña) perdida y sin hogar, mientras que algo paranormal ronda por los alrededores. Revelador, ¿verdad? En la portada sólo falta la silueta de una bicicleta frente a la luna.

Pero el regreso a los 80 no se queda ahí. Hay una adolescente que se enamora del chico más popular del instituto y empieza a abandonar el recto camino que ha recorrido toda su vida, un policía atormentado por su pasado que ahoga sus penas en alcohol y muchos - muchísimos - cigarros, un chico asocial cuya pasión es la fotografía y una pandilla de amigos frikis en la que hay un amante de las golosinas que cecea (o su versión en inglés). La estética, el vestuario, la historia... Todo nos hace pensar en las zapatillas de Marty McFly o el pelazo de Kevin Bacon. Eso sí, por encima de todo, en la cúspide de la majestuosidad de esta serie, está la banda sonora. Culpable de que mi vejiga temblara de miedo en los momentos adecuados y de que le tenga un mayor respeto a los sintetizadores. Es una delicia ver cómo cada detalle encaja perfectamente para darnos un producto muy elaborado, muy ochentero y veraniego, que no pretende superar a otras series, sino conseguir un pedacito del corazón del espectador y quedarse ahí para siempre.



Aventuras, diversión, suspense, ¿terror?, y sobre todo amistad. Una entrañable lección de lo elásticos que son los límites de la lealtad y el amor hacia tus amigos. Sigo pensando que es un acierto dejar que sean los niños quienes cobren más protagonismo y nos guíen en esta aventura con toda su sincera ingenuidad, sobre todo con ese reparto que es un dulce. Los intérpretes de Lucas, Dustin y Mike, junto a la actriz que da vida a Eleven, son un pequeño regalo al espectador. Y Winona Ryder se sale. Puede que a veces su dramatismo se exceda, pero creo que es fácil perdonárselo, viendo el resultado final.

Me ha encantado. Tiemblo al pensar que habrá una segunda temporada y por cómo han concluido la primera es bastante probable que así sea, pero como cada vez que veo algo que me gusta bastante, temo la posibilidad de que la continuación no logre alcanzar el mismo nivel. Aun así, que nada os detenga a la hora de darle una oportunidad a esta gran serie. Cada persona con la que hablo se ha enamorado irremediablemente de ella, y puede que ensalzarla tanto la arruine para quien se cree demasiadas expectativas, pero me cuesta encontrar algún calificativo negativo para la creación de los hermanos Duffer. A los nostálgicos les encantará, a los que busquen algo diferente, también. Muy entretenida, la serie del verano con diferencia.

Y aquí un pequeño regalo para los que ya la hayan visto (¡puede contener SPOILERS!)






martes, 16 de febrero de 2016

Honor y reputación





Spoilers: Temporada 2 Capítulo 1

Anoche regresó la serie española más esperada de la temporada (¿podríamos decir del año?) con nuestra patrulla preferida. El interés del público por esta serie no sólo viene dado por su gran calidad, su exitoso formato y el 'boca a boca' (incluso diría que el hecho de que termine a una hora bastante prudente ayuda a enganchar a cierto público). También es en parte gracias a la gran labor de los CM en las redes sociales. El Facebook de El ministerio es un gran aliado de la serie, junto con las bromas en Twitter.

Pero volviendo al capítulo de ayer, que es lo que nos ocupa, diré que no pudo haber sido mejor. Ya el final de la primera temporada fue impactante, aunque más bien lo describiría como precioso con la aparición de Lorca (y uno de mis poemas preferidos). La tragedia de Julián, con la de Amelia de fondo, por fin se cierra de la manera más lamentable posible. El atropello de su mujer dio pie a mil teorías sobre la solidez de los viajes en el tiempo que se ven en El ministerio y cuya naturaleza no termina de convencer a los más puristas de la ciencia ficción. Si bien es cierto que se podrían encontrar incongruencias en el eje temporal de la serie y los saltos en el tiempo, ése no es el objetivo sobre el que centrar nuestra atención, sino en la estructura de los episodios y la historia de los protagonistas, la acción y los pedacitos de Historia que nos regalan.

En Tiempo de leyenda, nombre del capítulo de anoche, recuperamos a El Cid. Figura conocida por todos los españoles, en esta ocasión no aparece como sí mismo, sino suplantado por un trabajador del Ministerio. Me ha gustado que por primera vez el objetivo de la patrulla no sea recuperar a toda costa la vida del personaje histórico, sino de que la historia en sí no cambie, aunque quien haya estado viviendo como Rodrigo Díaz de Vivar sea un español del s.XX separado de su familia. Nuestros protagonistas incluso le "dejan morir", es decir, no intervienen para salvar su vida y remover todas las aguas para poder llevarlo de vuelta a su época, un cambio respecto a la dinámica de la temporada anterior.

Por otro lado, Julián asume finalmente (en parte obligado por el sello colocado en la puerta que usaba para visitar a su mujer) que no puede arriesgar tantas vidas sólo por modificar el destino de su mujer. En la web de RTVE le han dedicado un podcast de ficción donde seguir sus aventuras caribeñas. Mi teoría sobre su desaparición al final del capítulo es que ha marchado a Cuba no por cuestiones humanísticas, sino para ejercer de marido de Amelia, aunque aún no he logrado comprender (ni tampoco me interesa mucho hacer elucubraciones) en qué medida puede ayudar eso a su compañera. Compañera que, dicho sea de paso, asume cada vez con mayor fuerza su posición de líder, incluso con una pareja tan bien avenida como Spínola y Entrerríos. Se echa de menos a Julián, pero quizás venga bien deshacerse durante un tiempo del drama con el que carga el personaje y dar la bienvenida a esta nueva pareja de héroes que hacen las veces de dúo cómico.

En este episodio vuelve a sorprender el realismo de las recreaciones de personajes: Charlton Heston, Spinola, el habitual Velázquez o Menéndez Pidal. Y se recupera la risa fácil y sencilla (el "zorra", el "yipi ka yei", el "sayonara baby" o los grandes momentos del ADN), incluso recurriendo a iconos de internet como El negro de Malviviendo en uno de los mejores momentos del capítulo, o ¿rompiendo la cuarta pared? haciendo referencia a una posible serie sobre ellos (un detalle soberbio). Si algo me gusta bastante de El ministerio del tiempo es su capacidad para hacernos reír en una medida justa que no satura pero que nos recuerda que estamos viendo una serie española de grandísima calidad, pese al momento cartón-piedra de las infinitas líneas enemigas árabes hechas por ordenador de aquella manera...

Ministérica como soy, me alegro muchísimo de que el regreso de nuestros funcionarios preferidos haya sido con una apuesta tan fuerte como lo es la desaparición de Julián y el regreso de Irene. ¿Qué será de Lola Mendieta en esta temporada? Creo que Amelia y ella dejaron asuntos sin solucionar, y que volverá para dar mucha guerra. ¿Qué papel tiene Susana Torres, interpretada por Mar Saura? Al parecer Salvador tiene que responder "órdenes de arriba", pero todavía no sabemos ni de quién ni de dónde realmente. Muchos secretos en un Ministerio en el que nuestra patrulla tendrá que recuperar a su tercer miembro. Sólo pido que no hagan que el personaje de Amelia se enamore del de Julián. 

sábado, 13 de febrero de 2016

How to get away with murder - 1ª Temporada





SPOILERS


Debo admitir que la primera temporada de HTGAWM me ha encantado y decepcionado al mismo tiempo, y como la mejor manera de aclarar la mente de uno es haciendo listas, aquí va la mía, con la que resumiré la primera temporada de esta serie.

Cosas que me han encantado:
- Viola Davis: nos tiene acostumbrados a hacer grandes papeles, y el de la profesora Keating le sienta fenomenal. Su personaje es uno de los puntos fuertes de la serie. En los últimos capítulos me ha gustado muchísimo más que al comienzo, aunque quizás se deba a que en ellos ha podido mostrarnos su vertiente más dramática, que siempre luce más. Por supuesto, el hecho de que use peluca, pestañas postizas, maquillaje y mil accesorios para ocultar su verdadero yo más inseguro (cuando intenta ayudar a su marido para que la policía no sospeche de él, pese a saber que pudo ser el asesino). Soberbia la escena final en la que se va despojando de todos esos sobreañadidos frente a su espejo.

- Hannah Keating: gracias, Marcia Gay-Harden

- La idea de la serie: si bien empieza de manera muy inestable, el misterio principal de la serie y cómo resolverlo me parece espectacular. Debería sentirme fatal al ver cómo criminales confesos salen de rositas tras un juicio, pero creo que me apasiona más ver el retorcido mundo penal y cómo esta abogada de élite supera tantos obstáculos.

- La estructura de los capítulos: esto bien podría ser a su vez el mayor inconveniente. La fórmula repetitiva (flashforward+trama independiente del capítulo+asunto de Lila) puede obrar en algunos como un repulsivo, debido a ese monotonía y previsibilidad; en otros, como ha ocurrido conmigo, puede actuar como gancho. Yo tenía la necesidad de saber cómo narices se iban a escaquear del asesinato de Sam, y sobre todo cómo habían llegado a ese punto.

- El asesinato: sí, para mí lo mejor de esta temporada es que se haya asesinado a Sam. No por las acciones del personaje en sí, sino porque es un giro de guión (si se le puede llamar así a algo que sabemos desde el episodio 1) que hace cambiar completamente la dinámica de la historia. Comienza la paranoia y la posibilidad de jugar al "averigua quién se va a chivar antes". De hecho, creo que lo mejor de esta serie empieza a partir del capítulo en el que matan a Sam; lo previo es puro relleno.

- La jerga legal: soy una friki del derecho, es mi pasión frustrada (junto con otras mil...). Mi sueño es hacer Derecho en la UNED mientras me saco la residencia, aunque está claro que a quien se lo comente me pedirá que abandone la droga que esté consumiendo. Al grano: me gustan mucho las series tipo Suits o HTGAWM porque me siento bastante atraída por este tema, y aunque sé que tiene poco que ver con la realidad (lo mismo que ADG o House con la medicina), es un aliciente para que empiece a ver determinadas series.


Cosas que me han decepcionado:
- El grupo de los cinco: el único que parece ser un secundario sólido es Asher Millstone, porque es imbécil (con cariño) en todo momento. Laurel recurre a Frank sólo cuando el guión lo necesita. Michaella y su novio... en fin, completamente innecesario. Connor demasiado inestable e irritante, sobre todo porque parece que lo único que hace es detectar a otros gays o recurrir al sexo como arma (aunque admito que del grupo es el que mejor actúa con diferencia, y el personaje más consecuente de todos, aunque no encaje con la situación global). Y Wes... bueno, comienza prometiendo ser el preferido de la audiencia y creo que su relación con Rebecca lo condena al infierno.
Creo que es inverosímil que, tal y como están construidos los personajes, su homicidio se haya mantenido en secreto. Los guionistas juegan muy bien con su paranoia y su culpabilidad, pero no cuaja del todo con los perfiles que han mostrado en los primeros capítulos. Tal vez porque no ha dado tiempo a que se desarrollen lo suficiente, o porque sólo los veíamos hacer el trabajo sucio de Annalise con métodos que, por el momento, no me explican por qué fueron los elegidos por la abogada.

- Lila: horrible actriz, y eso que apenas sale.

- Algunas tramas: hay casos con los que tiene que tratar Annalise que parecen escogidos con prisa y sin estímulo alguno, como un relleno demasiado obvio. Completamente prescindibles, algunos de los cuales me sorprenden por su resolución. Hubiera preferido que nos muestren a Annalise como un tiburón implacable, pero no infalible incluso en las situaciones más ridículamente inverosímiles. Si fuera juez, sentiría vergüenza de mi profesión viendo los resultados de algunos juicios.

- El final: ¿en serio? Es tan gratuito que ni me sorprendió. El hecho de que no cierren el asunto y no permitan que Sam sea el verdadero asesino de Lila les obliga a inventar un nuevo salto argumental. Con Nate como principal sospechoso, la fiscal contactando sospechosamente con Asher, Bonnie en la cama de Asher, Rebecca muerta en el sótano de Annalise, Frank como asesino profesional y la amenaza de la cárcel aún pendiendo sobre la cabeza de la cuadrilla de jóvenes, creo que los guionistas se han metido en un entuerto muy difícil de resolver de manera limpia. Odio que los argumentos de las series se compliquen sin motivo alguno, porque normalmente se suelen acompañar de un final insatisfactorio. ¿Podrá la segunda temporada mantener el nivel de esa maravillosa segunda mitad de la primera?


En resumen, una serie que pese a sus defectos me ha gustado bastante, sobre todo por la intriga y el misterio a resolver, más que por sus personajes o sus tramas independientes. Con ganas de ver a qué conduce todo el asunto de Asher, como (bastante posible) futuro topo.




jueves, 28 de enero de 2016

Enero 2016




MAD MAX: FURY ROAD

Furiosa, una Emperatriz de élite, se ha apoderado de algo que Inmortan Joe quiere recuperar a toda costa. Mad Max, capturado por los War Boys y convertido en una 'bolsa de sangre', se ve envuelto en la peligrosa persecución. Puede ser su oportunidad para recuperar la libertad. 


Mad Max es una trilogía, relegada a la categoría de culto, que se estrenó en los años setenta y ochenta. En un mundo post-apocalíptico, la única ley que impera es la de la carretera. George Miller ha recuperado la saga, aunque esta vez sin Mel Gibson y con ciertos cambios. Podemos reconocer en Furia en la carretera la obvia influencia de las anteriores, pero se puede afirmar con seguridad que es una película completamente independiente, aunque sin olvidar las originales; es una secuela más que digna.

La potencia visual es lo que ha llevado a este filme de acción a ser candidato al Oscar o el Globo de Oro. Mad Max tiene una gran riqueza técnica, además de una historia entretenida y trepidante. Una guerra en la carretera que es una delicia en cuanto a efectos visuales y ambientación (me ha encantado el vestuario), y con un Tom Hardy y una Charlize Theron que cumplen mejor de lo esperado. Le gustará tantos a los que busquen puro entretenimiento como a los que necesiten una dosis de calidad cinematográfica.

NOTA: 8'5
Ficha en FA / Ficha en IMDB


ZOMBIELAND

Una plaga de zombies invade el planeta, y un grupo formado por un adolescente sin habilidades sociales, dos hermanas con experiencia como estafadoras y un hombre con tendencia a la violencia extrema intentará sobrevivir a toda costa.


Hay veces que uno no espera nada de algunas películas, sobre todo si hablamos de comedias, y se descarta automáticamente la posibilidad de disfrutar de cierta calidad. Por eso, cuando uno ve Zombieland, puede quedar gratamente sorprendido. Porque además de utilizar un concepto manido (fin del mundo, zombies) y convertirlo en algo que sobrepasa lo decente, la película puede llegar a ser  muy divertida.

Tampoco hay que caer en el error de pensar que estamos ante la mejor comedia del siglo, aunque la lista de normas para no morir en Zombieland y el cameo del final sólo pueden hacerle sumar puntos. "Gamberra", la describen algunos, y no se equivocan, pues el guión es una sucesión de acción, bromas y personajes irreverentes. Completamente recomendable a los fans de los zombies (aquí hay zombies de verdad) o a los que ya disfrutaron de Shaun of the dead. Hay que darle una oportunidad, pues Zombieland te ofrece ni más ni menos que lo que promete.

NOTA: 7
Ficha en FA/ Ficha en IMDB


LOS MUNDOS DE CORALINE

Coraline (no Caroline) se muda a una nueva casa. Con unos vecinos extravagantes, unos padres que parecen no tener tiempo para ella y un gato demasiado extraño, su única salida para el aburrimiento es explorar la misteriosa puerta que descubre en su salón. Pero a veces la curiosidad puede ser peligrosa. 


Ya he mencionado en alguna ocasión que me encanta el Stop Motion. Me parece una forma muy bonita de presentar una historia, y al cuento de Neil Gaiman le venía de lujo. Los mundos de Coraline es sencillamente preciosa, con una estética que fascina (y eso que a mí el poster no me dio muy buena impresión) de la mano del director de mi amada Pesadilla antes de navidad. La típica historia de un niño que recibe una lección al obtener lo que tanto deseaba por no saber apreciar lo que tenía, pero contada de una manera muy dulce y aterradora al mismo tiempo (muy al estilo Gaiman). Muy leal a la ambivalencia del libro del autor, debido a la cual a veces no sabemos diferenciar lo agradable de lo horroroso, sin pecar de ser excesivamente macabro. Los mundo de Coraline puede ser para niños, pero también para adultos, convirtiéndola en algo muy especial. Probablemente los primeros la disfruten más.

NOTA: 8
Ficha en FA / Ficha en IMDB


EL HOMBRE DE ACERO




Me duele decir esto de un director que tanto me gusta (Snyder), pero esta película es un truño gigantesco. Lo cual me irrita más que otra cosa, porque El hombre de acero podría haber sido un digno -y esperado- regreso de Superman. ¿Qué ha fallado? El guión, básicamente.

Me han gustado los actores (bueno, esa Lois Lane no termina de convencerme de que es, efectivamente, Lois Lane) y me ha gustado el planteamiento. Pero el guión es caca, y la dirección muy mediocre. El resultado es una película con mucho bombo y platillo pero que se desinfla tras los diez primeros minutos de película (SPOILER: lo cual me lleva a preguntar: ¿era necesaria esa introducción tan dilatada sobre Krypton?). Diálogos con menos valor que una peseta de madera, una historia inverosímil que me sorprende que recibiera el visto bueno y una edición de pena.

Gracias a dios que no gasté mi dinero yendo al cine a verla, porque esta película no tiene pies ni cabeza. Es muy mala. Y con Batman vs. Superman a la vuelta de la esquina, más vale que el estropicio no se repita (con el mismo director). Al menos Nolan no será su guionista, como en El hombre de acero; no pretendo culparlo, pero creo que lo suyo es la vertiente más oscura del ser humano, porque cada vez que prueba a escribir algo bonito se estrella, como ocurrió con Interstellar.

En resumen, que la historia no sigue una línea clara, hay demasiadas escenas gratuitas ("por la cara", como diría habitualmente) y bien podría haber sido Paquitoman en lugar de Superman, que no habría notado la diferencia. Faltó algo.

NOTA: 6
Ficha en FA / Ficha en IMDB


SERIES


  • Narcos: empezando una nueva serie de la que esperaba mucho y, quizás precisamente por eso, me está defraudando. Puede que me imaginara la serie definitiva sobre mafias o narcotraficantes, pero se limita a ser bastante digna. El principal obstáculo a superar es verla en VOSE y entender el español de algunos actores (el protagonista que hace de Pablo Escobar recibió un curso intensivo de seis meses para aprender el idioma, una gesta bastante loable).
  • How to get away with murder (me niego a ponerla como "Cómo defender a un asesino"): gran sorpresa, y no sólo por la impecable Viola Davis (que hace de protagonista). Me está gustando muchísimo la estructura de los capítulos, en la que hay tres partes bien diferenciadas que van evolucionando en cada capítulo: el flashback, que va añadiendo detalles tanto a los momentos previos como posteriores, el caso judicial del capítulo en sí que ocupa la mayor parte de los 45 minutos y la historia central que desembocará en el flashback mencionado. Una manera de enganchar al público bastante inteligente, además de poseer un guión muy decente.
  • House of cards: he regresado a la segunda temporada para poder ser capaz de ver la tercera. Siempre he dicho que la 2ª supera a la 1ª, porque el señor Underwood se convierte en una bestia implacable, aunque ciertas partes de la temporada tienen giros que encuentro demasiado bruscos y aleatorios. Sigo enganchada. 

jueves, 31 de diciembre de 2015

Diciembre 2015

He decidido crear esta ¿sección? nueva (o sección a secas, ya que no tengo secciones como tal en el blog), porque a menudo veo películas pero me da mucha pereza escribir una entrada sobre ellas y tampoco se me ocurre qué más decir aparte de un par de frases... y mis publicaciones tienden a ser kilométricas por norma general.

¿En qué consistirá? Cada mes intentaré (aquí la palabra clave es "intentaré") hacer una entrada resumiendo las películas que haya visto últimamente, con una opinión breve. En cuanto a las series, tengo tal caos en mi programación que sería bastante anárquico y todavía no se me ha ocurrido cómo incluirlas. Por el momento, me limitaré a mencionarlas y a dedicarme únicamente a hablar sobre las películas.

Aquí va mi primera entrega.




PRISIONEROS

Keller Dover es padre de dos hijos, Anna y Ralph. Cuando la más pequeña desaparece junto a su amiga Joy, y la policía parece no avanzar en el caso, Keller comienza una desesperada búsqueda en la que se tendrá que plantear qué límites sobrepasar con tal de encontrar a su hija. 


Una película bastante recomendada por mis amigos, protagonizada por Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal, que a primera vista nunca me llamó la atención - precisamente por el reparto. Pero Denis Villeneuve (Incendies) ha vuelto a sorprenderme con su dirección tan meticulosa y precisa. Oscura y agotadora, como debe ser un thriller, Prisoners no decae y posee la capacidad de introducirnos por completo en la historia, pese a la atmósfera tan repulsiva. Es inevitable compararla por su semejanza estética con otras películas de Fincher, pero sin el ritmo tan pausado de éstas.

Es lo que yo entiendo como una película de suspense en su estado más puro. Totalmente recomendable a quienes busquen un buen thriller, o simplemente una buena película a secas (aunque se puede hacer un poco larga para los que no sean aficionados al género). La historia está perfectamente hilada y el reparto está muy bien elegido en esta ocasión.

NOTA: 8'5
Ficha en FA / Ficha en IMDB


LOVE ACTUALLY

La navidad y el amor plasmadas en una serie de historias entrelazadas entre sí. 


No es la primera vez que veo Love Actually, pero quería aprovechar para recomendarla ahora que la he vuelto a disfrutar hace apenas una semana. Yo era muy reacia a verla cada vez que la retransmitían (la repiten todos los años en Navidad, es como Ben Hur en Semana Santa...), porque tenía toda la pinta de ser una sobredosis de azúcar. Sin embargo, nada más alejado de la realidad, así que si alguno de los presentes todavía no se ha atrevido por el mismo motivo, ruego que le dé una oportunidad.

Love Actually es un poco cursi, aunque sin llegar a ñoña o empalagosa. El tema central es el amor, pero no sólo entre una pareja joven, sino en un matrimonio, entre amantes, entre hermanos, entre padre e hijo, entre desconocidos e incluso un amor prohibido. Obviamente no apta para aquellos que no quieran ni una gota de romanticismo en las películas, pues Love Actually no deja de ser una comedia romántica, aunque una muy bien hecha. El reparto es de lujo, las historias son muy entretenidas y los chistes a veces hacen gracia, así que no es un culebrón al uso. A mí me encanta.

NOTA: 7
Ficha en FA / Ficha en IMDB


EL MUNDO ES NUESTRO

El "Cabesa" y el "Culebra" tienen el plan definitivo para atracar una sucursal de un banco en Sevilla. Todo resulta tal y como estaba previsto hasta que, una vez controlados los rehenes y con el dinero en mano, entra en esa misma sucursal un hombre envuelto en explosivos que les impide escapar con su botín. 


Debo admitir que me ha sorprendido por su realización y sus diálogos. Me gusta mucho el humor de Rafi y Fali (Alfonso Sánchez y Alberto López), los protagonistas, creadores, directores y productores de esta película nacida de una webserie en Youtube. De hecho, recuerdo haber presenciado los inicios del crowdfunding gracias al cual pudieron llegar a la gran pantalla (allá por el pleistoceno).

El mundo es nuestro es un filme de humor que esconde una denuncia social y política, como es costumbre en los vídeos de estos cómicos. Acento andaluz potenciado al máximo, clichés reencarnados en personajes y un único escenario que no cambia en hora y media. Un buen resultado, aunque al principio le cuesta arrancar. Se la recomiendo a quien tenga un buen sentido del humor o a quien ya haya visto alguno de sus vídeos por Youtube y los haya disfrutado. La actuación es mediocre, pero el núcleo de esta película es el diálogo continuo.

NOTA: 7
Ficha en FA / Ficha en IMDB


AHORA O NUNCA

Eva y Alex van a casarse en la finca inglesa en la que se conocieron. Sin embargo, el vestido de la novia sólo estará un día antes, así que Alex será el encargado de recogerlo y llevarlo justo a tiempo para la boda. Con lo que no contaban ni él ni sus familiares es con la huelga de controladores aéreos. 


Seré breve: muy mala. Dani Rovira ha dado el pelotazo y durante un tiempo lo hemos tenido hasta en la sopa (incluso en los Goya, donde no sé qué pintaba ni cómo pudo ganar un cabezón). Pero, por mucho que me duela decirlo, es muy malo actuando. A mí me hacía gracia con sus monólogos, incluso me gustó en Ocho apellidos vascos (sí, pertenezco a esa mitad de España a la que le gustó la película), pero no me gusta como un actor "serio".

Digo "serio" porque Ahora o nunca pretende ser una comedia. Pretende. Muy malamente. Un fiasco completo, una historia muy cutre y unos actores aún más cutres. Lo único que se salva: los momentos de Yolanda Ramos. Ni Melody ni sus gorilas pueden mejorar esta película.

NOTA: 3'5
Ficha en FA / Ficha en IMDB


LAS VENTAJAS DE SER UN MARGINADO

Charlie es un chico con problemas para relacionarse con su entorno, pero parece encontrar su lugar en el mundo una vez que conoce a Patrick y Sam, dos hermanos con exceso de energía y amor por vivir el momento. 


Me ha gustado y no me ha gustado. Las ventajas... es una película bien hecha, con una gran realización, una bonita historia (basada en un libro escrito por el propio director) con un tinte lúgubre y un gran repaso a los problemas que todo adolescente tiene que afrontar: amistad, sexo, drogas, fiestas, soledad... Es una buena película, pero no me ha terminado de convencer.

Me resulta una versión más alocada y trepidante de The dreamers, aunque con demasiadas pretensiones. Quizás es por ese afán de ser una gran película que ésta no me ha conquistado como a tanta gente que conozco. A destacar Ezra Miller, quien tiene un carisma brillante que consume a todos lo que hay a su alrededor.

¿El problema? Quizás el guión, la historia en sí, que no termina de cuadrar con lo que yo hubiera querido que fuera la película. Aun así, es una buena reflexión que gustará a adolescentes y a los que se sientan representados por el protagonista. Yo la resumiría en: película entretenida, con personajes entretenidos. Puede que si no me hubiera creado unas expectativas tan elevadas por las críticas que había leído, Las ventajas... me hubiera encantado.

NOTA: 7
Ficha en FA / Ficha en IMDB 


SERIES

  • Suits: he comenzado esta serie y por el momento me está encantando. Quizás la disfrutaría más si supiera entender tanta jerga de abogados, pero la idea me ha convencido lo suficiente como para que ahora esté terminando la segunda temporada. 
  • Outlander: voy lenta pero incesante. La segunda mitad de la primera temporada se me está haciendo un poco cuesta arriba. Parece que la historia se ha estancado, aunque como he leído el libro sé que no es así, pero... buf. 
  • El ministerio del tiempo: vuelve en unos dos meses y ya tiene trailer de la segunda temporada. ¡Yay! Mi serie española favorita. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La conexión Wachowski: Sense8



Ocho desconocidos ven simultáneamente cómo una mujer se quita la vida desde Chicago, San Francisco, Nairobi, Seúl, Mumbai, Londres, Berlín y México DF. Entre ellos no existe aparentemente ninguna conexión, hasta que comienzan a sentir la lluvia en un día soleado o a escuchar música en una habitación vacía. ¿Será este vínculo mental una carga, o la manera de unir a ocho personas en una?



Los hermanos Wachowski crearon Matrix y desde entonces estoy esperando que produzcan algo a la altura de la trilogía. Jupiter ascending y Cloud Atlas, sus últimas incursiones al mundo del cine, y cuyo estreno esperé con ansias, fueron un poco desastre, para qué negarlo. Pero personalmente creo que con Sense8 se están redimiendo parcialmente (aunque nada puede hacerme olvidar Jupiter ascending, eugh...).

Sense8 no es una serie inolvidable. No es la mejor del 2015 ni la mejor de Netflix. No conseguirá el mayor aplauso de la crítica. Tampoco pasará a la historia o alguno de sus personajes será el próximo Walter White. Sense8, sin embargo, es una de las series más especiales que he visto, y sólo por ello debería ser recordara como uno de los éxitos de los Wachowski. Porque tiene un toque mágico.

Los paisajes son preciosos, especialmente Islandia
Los diálogos son a veces de pena. Inverosímiles, incluso ridículos en ocasiones, parecen en su mayoría sacados de las películas de sobremesa de Antena3. Se hace más complicado aún superar la barrera de los acentos ¿Y toda esa obsesión con el amor? Amor transexual, amor homosexual, amor filial, amor fraternal, amor a distancia y amor a secas. Sense8 necesita pulirse mucho, sobre todo en estos aspectos (el diálogo, por favor, que hagan algo al respecto).

Pero ahí termina mi crítica a Sense8, ya que de lo único que quiero hablar yo es de la conexión. Probablemente gracias a un magnífico y maravilloso trabajo de edición - y a un guión sorprendente, por supuesto -, los Wachowski han logrado que los protagonistas de esta serie conecten con el espectador. ¿El toque mágico del que hablaba? Éste contacto mediante el cual nos vemos transportados a la misma situación que estamos observando en la pantalla.


Es muy complicado sacar adelante de forma equilibrada una serie con 8 protagonistas, y con cada uno en un punto completamente distinto del planeta. Además, hay un villano, sí, pero su presencia resultará insignificante en el viaje a través del día a día de cada uno de los 'sensates' (así se llaman los ocho conectados). Una boda, un robo, una familia desestructurada, un amante secreto... Sus nombres: Kala, Will, Sun, Nomi, Riley, Capheus, Lito y Wolfgang. Con sus conflictos y obstáculos personales, con sus fortalezas y sus miedos, sus secretos... todo ello expuesto, de repente, a ocho extraños que viven a kilómetros de distancia y de los que no hay manera de escapar. Todos están conectados.

Afortunadamente, los actores elegidos son (casi) de la nacionalidad que representan, así como los escenarios donde se grabaron las escenas. Por lo que Sense8 te llevará a rincones maravillosos del mundo: el salvajismo de Nairobi, el tradicionalismo de Chicago, la pasión de México DF, la globalidad de Londres, la inmensidad de Islandia, la rebeldía de San Francisco, la agresividad de Seúl, el exotismo de India, la dureza de Berlín... Ocho personajes que transmiten la personalidad y la complejidad de siete nacionalidades y ocho formas de ver la vida. Y, como ya he dicho, nos resultará fácil hacer esos saltos geográficos de la mano de una edición de lujo, gracias a la cual nos quedaremos fascinados cuando de repente un personaje ya no es él solo, sino que se convierte en la suma de todos.


Reitero lo dicho: Sense8 no es, ni de lejos, la mejor serie de la historia. Pero tiene algo que la hace especial, y es esa manera de enlazar a los protagonistas, de crear con ellos un único pensamiento.Y esa interacción de culturas, religiones, orientaciones sexuales... una manera silenciosa de plasmar la pugna por la libertad y la expresión, de la lucha por lo que uno defiende en un mundo que, pese a ser nuestro, nos impide ser nosotros mismos. Da igual que los diálogos sean mayormente basura, porque en ocasiones pueden ser brillantes.

Sense8 son ocho historias que convergen pero al mismo tiempo se mantienen separadas, preservando su esencia e identidad. Sin caer en el error de dedicar episodios únicamente a un personaje, ni tampoco dejarlo en el olvido, esta serie ha comenzado con muy buen pie. Necesita mejorar, pero es realmente auténtica y espero que la segunda temporada traiga más de lo mismo. Totalmente recomendable, una pequeña joya sin pulir de Netflix que te enamorará por su personalidad, y no por su producción. Ah, y la música.




viernes, 27 de noviembre de 2015

Jessica Jones

Netflix está resultando ser una peligrosa arma contra mis estudios. El día 20 se estrenó la temporada completa de Jessica Jones, y ayer día 25 ya había visto los 13 capítulos que la componen. Para alguien que está pasando 11h fuera de casa, significa que se ha convertido en un pequeño vicio.



Jessica Jones es una superheroína de Marvel desconocida para el público general (aquí su ficha, con posibles spoilers: J.Jones). Su poder consiste en una fuerza sobrehumana, cuyos límites no se ha detenido a explorar. Trabaja como investigadora privada y, aunque no se va exhibiendo como superheroína, tampoco pretende ocultar sus 'dones'. Irascible, irritante, dura y mordaz; la única cosa que teme es a enfrentarse de nuevo a un hombre de su pasado: Kilgrave (el Hombre Púrpura en los cómics). 


Sin haber leído las viñetas originales, sé que la serie se ha separado un poco (o bastante según lo fan que seas de Universo Marvel) de los cómics. Sea este cambio para mejor o para peor, lo cierto es que la serie de Netflix ha resultado. Me gusta, y me anima a ver Daredevil, de la cual he escuchado sólo buenas críticas, y uno de cuyos personajes protagoniza un crossover entre ambas series (para los no familiarizados con el término, implica que un personaje de DD aparece en algún capítulo de JJ). Parece que Marvel se ha tomado muy en serio su proyecto con The Defenders, entre los que se encuentran Jessica Jones, Daredevil, Luke Cage y Iron Fist, los únicos personajes que por el momento tienen sus propias series o están en camino de tenerlas.

El que Netflix, Marvel, o quien quiera que sea, haya decidido hacer una serie de cómics con una superheroína como protagonista es realmente arriesgado. No quiero entrar en un debate sobre géneros, pero la cruda realidad es que los personajes femeninos de Marvel no suelen atraer, ya sea porque tienen pechos y vagina (sinónimo de imposibilidad de ser suficientemente 'guay'), o porque los gustos actuales tienden a ir más hacia lo oscuro y hardcore (se lo debemos agradecer al Batman de Nolan, ejem). ¿Alguien cree en las posibilidades de éxito de una película dedicada a la Viuda Negra? O un ejemplo más cercano, la serie Supergirl, con una recepción más bien silenciosa (y valoraciones mediocres, que puede que se deban al tono más distendido de las series de DC).

Jessica Jones consigue atraer, a mi ver, precisamente por adherirse a esa temática más tenebrosa y lúgubre que encaja con las tendencias del momento. Tiene el perfil perfecto para una alcohólica cabreada con el mundo que la rodea, o que pretende no preocuparse por nada ni nadie precisamente para sostener esa fachada de tipa dura, y así mantener a salvo a quienes le importan (tampoco quiero hacer un análisis psicológico, pues para eso están los cómics). Krysten Ritter se adapta muy bien al papel, aunque no sé si es precisamente por la escasez de registros que se le exigen. Jessica Jones está enfadada los 13 capítulos que dura la temporada y podría decirte que su humor es monocromático - y debo admitir que a mí me encanta.

Luke Cage, casi idéntico a su versión en papel

De Krysten saltamos al resto del reparto. Desde la tiburón de los juzgados que resulta ser Trinity de Matrix (sí, casi me caigo de la silla cuando logré identificarla), pasando por el torso que suplanta a Mike Colter (Luke Cage, que parece no tener razón de existencia si no es con el pecho al aire) hasta la pareja Barbie-Ken que forman Rachel Taylor y Wil Traval; todos ellos actores competentes que dan la talla y logran encajar bien en la serie. Aunque David Tennant no puede evitar arrebatarles protagonismo, y no porque fuera el décimo Doctor Who, sino porque tiene el carisma necesario para interpretar a un villano y conseguir de ese modo darle un gran toque (EL toque) de calidad a la serie. Para mí, el mayor acierto de sus creadores. Absorbe todo. Y su presencia va conquistando poco a poco terreno hasta acaparar por completo toda tu atención.

El *** tiene cara de villano hasta en las capturas

Dejando a un lado las interpretaciones, no puedo juzgar con demasiada severidad el guión o los escenarios (sigue la misma tónica que Daredevil, puesto que también tiene lugar en Hell's Kitchen, el barrio del susodicho), que están a la altura de las previas de Marvel - Daredevil, Agent Carter. Sí me veo obligada a avisar a quien tenga interés en la serie que el primer capítulo es insulso hasta la muerte, pero el segundo es una especia de droga adictiva; es decir, que tenéis cincuenta minutos de misericordia antes de quedar irremediablemente enganchados a una serie. A partir de ahí el ritmo que mantiene Jessica Jones es incesante. Hay algún capítulo que podríamos tildar de 'relleno', y razón no nos faltaría, aunque no afecta demasiado a esa cadencia trepidante que se instaura en cada episodio (los más puristas del mundo audiovisual lo odiarán, pero conmigo ha funcionado con esta serie en concreto).

[Atención: este párrafo no es un spoiler, pero si eres de los que prefiere llegar virgen a una serie, no sigas leyendo y salta al siguiente] Lo que sí he tolerado bastante mal es que nuestra protagonista sea capaz de enfrentar al villano y tenerlo acorralado tan temprano. La segunda mitad de la temporada es prácticamente, y puede que exagere un poco, una sucesión de infortunios enviados por la virgen de Lourdes que ayudan al villano a mantenerse alejado de las garras de Jessica Jones. Es en este aspecto en el que me he sentido más defraudada por el guión. Eso y el final, que me gusta pero sigue pareciéndome demasiado simple (¿quizás es así a propósito?), como si una maratón se resolviera en el último metro... Ah, y casi lo olvido, la gratuidad del rollo lésbico - por favor, que me aporte ALGO, además del morbo.

Concluyendo, pues se aproxima la hora de dormir, Jessica Jones es una serie que puede gustar con facilidad. Es bastante oscura, muy cruda y cruel, lo que en novela negra se denominaría hard-boiled (bravo por el guión, en serio). Además, a diferencia de otras, no se desvía del objetivo de nuestra investigadora, y puede que sea esa fijación con la historia central la que resulte tan exitosa a la hora de enganchar al público (y quizás la excusa para la decapitación por parte de los críticos). Esta serie se adapta muy bien al mundo Marvel, con una protagonista que podría dar la talla si se la uniera al resto de The Defenders y que, en mi opinión, es un soplo de aire fresco entre tanto superhéroe atormentado. Sí, ella también está atormentada, pero tiene un espíritu más pragmático y cínico que consigue encandilar mucho más que el victimismo llevado al límite del dramatismo (en Jessica Jones no hay drama, hay dosis de realidad).

Que sea un crossover con otras series hace imprescindible que quien quiera disfrutarla al máximo tenga que hacer hueco en su agenda para las otras series que Marvel ha creado (y antes de que se estrene Civil War). Si simplemente buscas una serie entretenida con un villano carismático, también la recomiendo. Los fans de J.J. pueden relajarse, porque según he leído, los cambios no son demasiado horribles, aunque yo tendría algún Valium a mano. Por último, los que hayan visto Daredevil previamente puede que encuentren bastantes similitudes en el tono, pero serán conscientes de que Jessica Jones se queda un poco corta en comparación con la serie que todos dicen que es la mejor producción audiovisual de Marvel (pretendo juzgarlo por mí misma en un futuro muy próximo, porque J.J. me ha encantado). ¿Inconveniente? Que la segunda temporada tardará en llegar.


domingo, 22 de noviembre de 2015

La mafia de Birmingham: Peaky Blinders

¿Qué puede suceder cuando unes en una pantalla a Sam Neill, Helen McCrory y armas de fuego? Pues que se les une Cillian Murphy y lo petan.



Mi debilidad son las películas y las series de gángsters, así que cuando me hice una cuenta en Netflix y vi que entre las sugerencias había una serie que llevaba tiempo en mi lista de pendientes, y que además contaba con el señor Cillian, me puse de inmediato a ver la primera temporada. Ayudó el hecho de que sólo fueran 6 capítulos como comienzo.

Birmingham (Inglaterra), comienzos del s.XX (~1919). La familia de Tommy Shelby vive del turbio negocio de las apuestas hípicas, en una ciudad donde ellos son la ley. Sin embargo, Tommy ambiciona subir un peldaño en la escala del poder y para ello tendrá que quitar de su camino al inspector Campbell, quien ha llegado a la ciudad por orden del mismísimo Churchill para encontrar un cargamento de armas militares extraviado. 

Cillian Murphy, rey de Birmingham

Peaky Blinders cuenta con un guión muy simple. La familia Shelby, lo más parecido a una mafia en Birmingham, buscando ascender en la escala del mundo de los gángsters, a caballo entre la legalidad y la criminalidad. No es una fórmula original ni atrayente, en un principio, pero el resultado es tan impecable que sorprende aún más (precisamente por esa simpleza).

Podría resumir lo que más me ha atraído de Peaky Blinder en dos palabras: elenco y ambientación. El reparto de esta serie ya sólo conquista por los nombres (Cillian Murphy y Helen McCrory, dos actores muy capaces) y a la hora de la verdad dan la talla con creces. Ambos se ponen en la piel de dos miembros de la familia Shelby, que casualmente son los más carismáticos del redil. Tommy y Pol son los cerebros, las mentes que articulan todo; las cosas suceden porque sobrino y tía así lo deciden. Es un gran acierto ofrecer éstos papeles a dos actores que no pesan únicamente por el nombre, sino también por su trabajo, ¡fantásticos!. No me olvido de Sam Neill y Annabelle Wallis, pese a que en mi opinión han resultado un poco grises y anodinos.



Aunque sin duda alguna, y según lo que he leído en internet no es sólo apreciación mía, lo más memorable (con todas sus letras) de Peaky Blinders es su vestuario, su fotografía y su escenario. En resumen, una ambientación que tiene voz propia. Igual que la estética de True Detective o Penny Dreadful se pueden calificar de únicas, el Birmingham tras la primera G.M. y sus industrias, sus chalecos abotonados y sus comunistas podrían ser a partir de ahora la firma exclusiva de esta serie, que ha elegido una época y un escenario poco habituales dentro del cine. Un acierto y un despliegue de elegancia por los responsables de que la ambientación cobre vida en Peaky Blinders.

Esta escena fue especialmente bonita (artísticamente)

Ahora bien, no todo es color de rosa. A Peaky Blinders le falta subir un peldaño más para poder ponerse a la altura de otras series sobre mafiosos como Boardwalk Empire, Roma criminal, Crematorio o la mítica Los Soprano. Echo en falta un cariz más oscuro y menos amable, porque el realismo (en este caso, la crueldad necesaria para ser un gángster) le aportaría a esta producción lo necesario para ser una de las series más destacadas de esta década. Obviamente, es sólo una apreciación propia y puede que alguno creo que ni con esas podríamos considerar Peaky Blinders una grandísima serie.

Yo, por lo pronto, animo a cualquier aficionado de las series británicas, y a aquellos que disfrutaron con Boardwalk Empire o, en definitiva, cualquier producto audiovisual sobre gángsters, que le dé una oportunidad a la creación de Steven Knight. Aunque sólo sea por ver a Cillian Murphy haciendo como siempre un impecable trabajo. Pero que no se decepcionen si no logran conectar con la serie del mismo modo que con las anteriomente mencionadas, teniendo en cuenta que a partir del cuarto capítulo de la primera temporada la serie empieza a colear. Que no se me malinterprete, pues no baja el nivel técnico - pero sí te encuentras con un guión que parece tambalearse y unos ¿giros? de ciento ochenta grados que no me gustaron ni un pelo (SPOILERS: el inspector Campbell pasa de ser un personaje interesante a desinflarse por completo... una pena que su participación se haya desaprovechado; además, la serie parecía ir in crescendo y por eso para mí el cuarto capítulo resultó anticlimático).



Por tanto, aquí estoy yo, para advertir a cualquiera que se atreva con esta serie que no desista al llegar al cuarto episodio, porque la segunda temporada da un salto de calidad impresionante. Acabo de comenzarla y puedo afirmar que sufre una mejora espectacular en comparación con la primera, que ya era buena de por sí. Así que a todo aquel telespectador que sienta curiosidad por Peaky Blinders, o que la haya abandonado después de comenzarla al ver que su guión flojeaba según qué capítulo, le animo a que le dé una oportunidad a Tommy Shelby y sus chicos, pues la segunda temporada promete y sólo hay que ver seis capítulos para llegar a ella.

Empecé a verla deseando que me gustara, me gustaron los primeros capítulos, me gustó el inicio de la segunda temporada y me gustan Murphy y McCrory. Puede que haya sido muy generosa con mis alabanzas a Peaky Blinders, pero por el momento no me arrepiento de haber perdido varias horas de mi vida en las sucias calles del Birmingham de comienzos del siglo pasado. El resultado es precioso.

¿No te gustó Peaky Blinders? Shame on you