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jueves, 31 de marzo de 2016

Calle Cloverfield 10


Michelle se pelea con su novio, recoge sus cosas del piso que comparten y se marcha montada en su coche, sin rumbo aparente. Cuando otro vehículo se avalanza sobre el suyo en un accidente que la deja inconsciente, no espera despertar atrapada en un sótano y en compañía de un hombre que dice haberla salvado de un ataque nuclear. 


Nos encontramos ante un inquietante thriller que resulta ser el debut de su director, Dan Trachtenberg. La sinopsis ya de por sí resulta atractiva, para quien sea aficionado a la intriga, pero también lo son los nombres que leemos en el reparto. John Goodman es un rostro conocido por todos, aunque sólo sea por su papel de Pedro Picapiedra (yo hoy he descubierto que es la voz de Sulli en Monstruos S.A....), y Mary Elizabeth Winstead se está haciendo hueco poco a poco en el mundo de la gran pantalla. Junto con John Gallagher Jr., protagonizan Calle Cloverfield 10, una especie de secuela de Cloverfiel (Monstruoso en España).

Empezaré diciendo que no es necesario ver Monstruoso. Esta película, pese a la relación con la anterior, sólo comparte título y productor (J.J. Abrams) con su predecesora. De hecho, supera a la precuela con creces según la crítica. No puedo opinar de forma personal porque no la he visto, aunque tengo la intención de verla para hacer comparaciones. Lo que me atrajo de Calle Cloverfield 10 fue la crítica y - más bien - la insistencia de un amigo por que fuésemos a verla.

Me alegro de haber seguido su recomendación, y animo a cualquiera que me lea a que le dé una oportunidad a este largometraje. Posee un guión espléndido; si ya nos sorprende la sinopsis, el argumento a lo largo de la película lo hará aún más con sus giros de guión y sus sorpresas, y ese final de película no dejará a nadie indiferente. De hecho, son esos últimos veinte minutos los que dividirán al público en satisfechos y frustrados. Puedo decir que me encuentro entre los primeros sin lugar a dudas [SPOILER: a priori puede ser un desenlace muy gratuito y extraño, pero a mí me resultó coherente con el resto de la película, pues al final no todo es lo que parecía - Howard tenía razón con los aliens].


Calle Cloverfield 10 no es apta para los cardiópatas. La tensión del thriller es continua, razón por la que sumar puntos a esta película. Es increíble la manera tan simple pero tan efectiva que tiene el director de disparar nuestros niveles de adrenalina, cómo juega en un espacio tan reducido - casi todo el filme se desarrolla en un búnker, cuatro paredes y un techo sin ventanas - y con tres personajes. Echando mano, como dije antes, de un argumento brillante que no deja de retorcerse sin llegar en ningún momento a convertirse en algo extremadamente complejo. Yo incluso me atrevería a decir que lo que más me ha gustado de esta película es lo bien que ha explotado su simpleza, además de la capacidad para mantener el interés del espectador a base de intriga continua. Son cien minutos a toda potencia.

Ya he dicho que el reparto es de envidiar, y es que John Goodman está sobresaliente. Su compañera también da la talla, algo que podremos comprobar en la infinidad de planos cerrados cargados de angustia que nos ofrecerán. Y como siempre, hago mención a la BSO, que cumple con su cometido maravillosamente.

Lo más importante que hay que tener en cuenta antes de ver esta película es que es imperante evitar los spoilers. El menor atisbo de alguna revelación sobre el argumento puede arruinarte la película. Le robará toda la magia al juego que tiene la película con el espectador, que estará constantemente elaborando posibles finales para equivocarse de manera absoluta. A quien disfrute con una buena dosis de intriga (¡no, intriga no es terror!), le diré que está tardando en ir al cine a disfrutar de esta pequeña joya del thriller. Tampoco quiero ensalzarla mucho para no crear demasiadas expectativas, pero puedo decir que yo salí muy satisfecha y encantada con este guión tan peculiar y sorprendente.



  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDb.
  • NOTA: 8

martes, 26 de enero de 2016

Los odiosos ocho






Un cazarrecompensas atraviesa las nevadas montañas de Wyoming en una diligencia, con una fugitiva encadenada a él. Su objetivo es entregarla viva en Red Rock, donde cobrará los dies mil dólares por su captura. Sin embargo, en su camino se ve obligado a compartir vehículo con dos desconocidos por culpa de una ventisca. Buscará refugio en la mercería de Minnie, aunque allí también se encontrará con otros cuatro individuos de los que no sabe nada. La sospecha crece entre los ocho viajeros, que tendrán que compartir techo durante los dos o tres días que dure la nevada. 



Tarantino tiene estilo. Un estilo que desagrada a algunos, pero que conquista a otros. En mi humilde crítica a este grande, debemos partir del punto de que soy una fan incondicional de Quentin y me cuesta calzarme los zapatos de sus detractores, así que será difícil no sólo ser objetiva (aunque la objetividad en este blog no existe) sino también saber recomendarla a un público adecuado. Porque no entiendo que a una persona no le guste el cine de Tarantino.

En Los odiosos ocho volvemos a las fórmulas originales, si es que alguna vez Quentin dejó de ser Quentin en alguna de sus películas. Un largometraje que hace honor a su prefijo: largo como un día sin pan - pero que disfrutándolo se convierte en un suspiro. Dividido en capítulos y con los Red Apple de protagonistas en la sombra. Morricone a cargo de la banda sonora. Racismo, violencia, diálogos. Planos cenitales o contrapicados y Samuel L. Jackson. Sangre en cantidades irrisoriamente innecesarias.


Las críticas no han tardado, y entre los aplausos destacan algunos dardos que atacan al director por, precisamente, estar encasillado y no saber alcanzar el esplendor de Pulp Fiction. Puede ser cierto, ya que el sello de Tarantino, a diferencia de otros muchos directores (o al igual que otros, como bien podría ser Burton), es demasiado reconocible, poco sutil. Sus obras gritan su nombre en cada segundo de metraje y pueden llegar a saturar a quien no se lleve bien con el cine del estadounidense. Que esta película dure casi tres horas y que sea un relato tan enloquecedoramente "inútil" son otras manchas en el mantel.

Pero es precisamente esa vaguedad del guión la que me conquista cada vez que veo su filmografía. ¿Alguien puede decirme en qué consiste Reservoir Dogs o Pulp Fiction? Como Los odiosos ocho, son un par de escenas alargadas hasta el extremo, con diálogos fascinantes pero completamente vacíos y personajes que se van entregando al público precisamente a través de ese diálogo continuo. La magia de Tarantino se centra en sus guiones, en los cuales reside la complejidad de todas sus películas. Porque no es sencillo elaborar una sucesión de monólogos y que con ello el espectador vaya satisfecho a su casa. Pero ahí tenemos el famoso recital bíblico de Samuel L. Jackson (quien repite otro soliloquio, esta vez sobre penes negros), que en realidad no aporta nada a la historia pero que parece imprescindible en Pulp Fiction como una manera de elevar la tensión; o la discusión al comienzo de Reservoir Dogs sobre Madonna y las propinas. En esta ocasión, yo diría que la medalla de oro iría para Tim Forth y su disertación sobre la verdadera justicia y la justicia de masas.

El verdugo y la justicia
Los odiosos ocho, como iba diciendo, recupera la división en capítulos y los títulos amarillos que tanto asociamos con Tarantino. El escenario, una posada en mitad de una montaña nevada, tiene personalidad propia y da para mucho en esas tres horas de película (como digo, gracias a esos brillantes diálogos), en la que tendrán que compartir escena nueve personajes (el cochero O.B. hace de extra) que no llegan a eclipsarse unos a otros, pese a que la pareja de John Ruth y Daisy Domergue - cazarrecompensas y su fugitiva encadenada - es especialmente entretenida.

Un personaje, una historia. Y de esa manera tan simple, con cada uno explicando de dónde viene y hacia dónde va, comienza un relato en una posada, donde la simpleza da paso a la complejidad más retorcida, donde el humor se convierte en tensión acumulada que va escalando hasta que explota la violencia. Una línea made in Tarantino, que vuelve a funcionar de mano de unos actores que en su mayoría ya conocemos de otras de sus películas. Jennifer Jason Leigh está nominada a mejor actriz de reparto en los Oscar, merecidamente, pero yo no me veo capaz de elegir a mi preferido del elenco, pues como siempre Quentin ha sabido dirigirlos a todos hacia el resultado que él buscaba, que no es otro que la impecabilidad.

J. J. Leigh en su papel de criminal desquiciada y masoquista
Si he de ponerle alguna pega, es que quizás he echado de menos a Morricone. La escena de inicio me ha encantado, pero luego su toque ha desaparecido - o quizás no he sabido encontrarlo. La verdad es que el dúo que hacen director y compositor es una delicia, pero me atrevería a decir que cuando más he sentido la presencia del italiano ha sido en los créditos. Si uno se pone a escuchar la BSO se echa a llorar del placer, pero juraría que Tarantino ha usado sus composiciones con cuentagotas. Aquí le ha sobrado la sutileza que le falta en sus escenas violentas (para las cuales necesitaría otra entrada aparte, porque dan de qué hablar).

Para los que por desgracia vean la versión doblada, como yo, avisarles de que Quentin hace un cameo como narrador y que Tim Forth no es Christoph Waltz (pese a tener el mismo doblaje y los mismos movimientos). También podréis disfrutar de Samuel L. Jackson mirando directamente y enamorando a la camára. Los más sensibles, por contra, quizás no puedan soportar la sangre, las referencias al racismo o la violencia sexual. Pero quien va a ver alguna película de este director sabe a qué se está enfrentando.

En definitiva, que Los odiosos ocho está del carajo, hablando en plata. Muy Tarantino, a un nivel superior - según mi opinión - que Django desencadenado y Malditos bastardos, volviendo al puro Grindhouse. Película entretenida, pese a su duración, con una violencia que se hace de rogar y una fotografía sublime. Pero, si por algo me ha enamorado, es por los eternamente insuperables diálogos, el vehículo que Tarantino explota para hacer evolucionar la historia y el clima de ésta, así como para dar a conocer a los personajes. Todo en un único escenario estático que da para jugar al Cluedo desde nuestro asiento.  Completamente recomendable al público en general e imprescindible para los fans.



  • Ficha FA.
  • Ficha IMDB.
  • NOTA: 9

domingo, 25 de enero de 2015

La gran estafa (americana)

La Gran Estafa Americana (la GEA a partir de ahora - irónicamente, las siglas de gastroenteritis aguda...) o American Hustle nunca pudiera haber tenido un título más acertado. Es una estafa. Mi situación A.G. (antes de La GEA) estaba dividida entre dos tipos de opiniones. Los que creían que era una gran película, versión que se reafirma con tanto galardón cinematográfico, y los que pensaban que era decepcionante. Así que me enfrenté a la película intentando ser lo más neutral posible, aunque debo admitir que mi cerebro estaba ya acomodado en el sillón del 'pssss'.

Hasta el cartel me recuerda a otra...

La GEA es una acumulación de errores. No quiero que nadie me malinterprete, es una película a manos de un director aceptable y unos actores aceptables. Es de esperar que de esa ecuación salga un resultado 'aceptable', ni más ni menos. El problema llega cuando intentas vestir a la mona de seda y tú logras discernir a través del disfraz. Que en lugar de terminar de verla con un 'no está mal', lo haces con un 'pero esto qué es'.

Una historia sobre estafadores, policía, mafia, políticos, mujeres florero, celos... cualquiera diría que estamos ante el remake de Goodfellas, con giros de guión e intentos de montaje al estilo de Snatch. Pero en realidad es la versión pija choni de cualquier dramón que quiera involucrar a federales y mentirosos, porque hay mucha pasta de por medio pero la mona queda muy mal vestida. La GEA es una película vacía, sin sentido y para nada divertida. Si no recuerdo mal, fue estrenada al mismo tiempo que El lobo de Wall Street. Mi más sentido pésame a los que se dejaron el dinero en una entrada para La GEA y no pudieron disfrutar de la otra: eso sí que es comedia negra.

Vestuario impresionante, pero no logré situarme en la época...

Ahora, seriamente, me gustaría argumentar por qué no me ha gustado esta película. Primero, y el motivo esencial por el cual estoy siendo tan parcial, por su pretensión. La GEA ha querido ser inmensa, única, auténtica, divertida, chispeante, ingeniosa. Hace falta algo más que todo ese reparto, esa B.S. y a Jennifer Lawrence fregando mientras canta para lograr esa meta. Hace falta ser el puto SCORSESE, coño. Pero si algún día tengo ánimo y tiempo, ya me dedicaré a intentar descifrar el extraño amor que siente la Academia por O. Russell, porque yo todavía no disfruto con ninguna de sus películas (The Fighter, si eso).

¿Por qué ESO para ESTO, querido Bale?

Por otro lado tenemos al reparto de lujo. Sin ganas de diseccionar lentamente a cada uno de ellos, diré que Bale casi me convence, Amy Adams bastante notable, Bradley Cooper necesita a alguien que le exprima su potencial ya que aún no lo ha encontrado, Jennifer Lawrence me agota y no puedo creerme su papel de esposa maníaco-depresiva, Jeremy Renner parecía haber aterrizado directamente desde otra película y DeNiro necesitaba más minutos porque gracias a él he regresado a la vida para poder tragarme otra hora más de bodrio. En resumen: cómo tirar a la basura millones de dólares. O no, porque por lo visto a la crítica profesional le ha gustado mucho.

Es guapa y no se puede discutir

No quiero ni pensar en lo mal que lo pasarían los guionistas y el director para saber cómo intentar hacer creer al espectador que estaban ante una película de intriga. He de reconocer que he disfrutado de la pareja de Bale y Adams cuando se han puesto sus trajes de estafadores, pero ese brillo se ha difuminado en las otras dos horas de largometraje. Un mal inicio y una incapacidad para mantener la tensión justa, o simplemente un mal guión. La única intriga que existe en la película es saber cuándo va a terminar y qué narices pasa con el hermano que fue a pescar en el hielo. La verdad es que el cuento no ha funcionado para mí, porque desde el minuto dos ya he sabido quién se queda con qué y quién termina dónde.

Además, algo que me ha irritado sobremanera, los personajes son más planos que mi tabla de planchar. Cuando quieres dar forma a una grandísima película, necesitas personajes que convenzan al público. Utilizando los paralelismos evidentes de Scorsese, tomaré como ejemplo a Ray Liotta o Leonardo DiCaprio, quienes aun siendo el clásico antihéroe se te meten bajo la piel y te conquistan. A mí me han repelido todos los personajes, sin excepción. Cuando quieres ganarte al público, debes saber cómo engancharlos con unos protagonistas profundos y chispeantes, con una historia de verdad y una meta que deseen lograr a toda costa. He terminado la película sin haber captado las ambiciones de los personajes, qué los mueve hacia una determinada dirección. Eran como unas marionetas muy bien vestidas moviéndose por un lindo escenario.

Dos horas y pico de mi vida... por dios. Probablemente no hubiera podido ser más subjetiva de haberlo intentado, pero La gran estafa americana me ha decepcionado tantísimo que he dado rienda suelta a mis manos sobre el teclado. Puede que con la luz del día encuentre algo que valorar positivamente en esta película, pero ahora mismo sólo encuentro motas de polvo. Casposa a más no poder. Sólo la recomendaría a alguien que no tuviera demasiadas esperanzas puestas en ella y que disfrute con las grandes estrellas del reparto.

Puede que el universo colapse esta noche, porque creo que es la primera vez que coincido con una crítica de Boyero.



  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDB.
  • NOTA: 6'5

martes, 18 de noviembre de 2014

"Perdida" - ¿Libro o película?

Sé que no es el orden lógico pero, al contrario que el libro - que no me llamó mucho la atención en su momento -, la película llevaba el nombre de Fincher sellado bajo el título. Pero decidí coger la versión en papel para ver cuál de las dos merecía más la pena, sobre todo teniendo en cuenta que la propia autora fue la guionista de la película. Aquí van mis aclaraciones generales:


1. La versión 'original' siempre es mejor. En este caso, el libro fue antes que la película, e indudablemente en ésta se omitirán numerosos detalles de la historia. Ante la duda, leed el libro antes (yo lo hice a la inversa y me costó muchísimo llegar a la última página).

2. La película es una adaptación tremenda. Fincher es un genio en lo suyo, y no sé si fue a pesar de o gracias a él que refleja perfectamente lo que la novela quería transmitir. Lo dicho, como adaptación un diez.

3. La autora es la genial Gillian Flynn. Éste ha sido mi primer encuentro con ella, pero por lo que he leído, es la hija perdida de Patricia Highsmith (para los despistados, la 'Faraona' del thriller y la novela negra, no superada hasta el momento, autora de El talento de Mr. Ripley entre otros). Me lo creo después de haber leído Perdida. Con esto quiere decir que, independientemente de que estéis interesados en la película o no, esta novela merece ser leída por sí misma, por lo que es: una obra brillante. ¡Ojo con los no aficionados a este tipo de género literario!

4. Fincher es Fincher. Ergo, no le gusta a todo el mundo. Si no queréis atreveros con una película de más de dos horas de duración sin saber si podréis tolerarla o no, mirad la filmografía de este hombre a ver si os suena algún título y decidid en consecuencia (creo que la película que está más en la línea de Perdida es la infame Zodiac). Fincher no es para todos los públicos, por el simple hecho de que él va a lo suyo, sin más vuelta de hoja.

5. Resumen: si te gusta Fincher, tienes que ver la película. Si quieres disfrutar de ambas versiones, te aconsejo que cojas primero el libro.


Mi reseña sobre el libro ya está en Goodreads; esta entrada está pensada sobre todo para hablar sobre mis impresiones de la película una vez que ya he leído la 'original' y puedo comprender mucho mejor la historia. Sinceramente, agradezco haberlo hecho, ya que me ha abierto los ojos respecto a muchos detalles que no me habían convencido. Han pasado dos semanas desde mi visita al cine, pero creo - y espero - poder recordar lo más importante.



Primero, y antes que nada, quitarme el sombrero ante Fincher. Las críticas de Perdida, como viene siendo habitual en este hombre, se dividen entre el amor y el odio absoluto. Es una especie de Almodóvar, pero cien veces más listo y capaz (bueno, eso lo digo yo que soy del bando amamosaFincherporencimadetodaslascosas). Por eso siempre voy a ver sus películas con cierto reparo y respeto, porque aunque estoy acostumbrada a su estilo y he decidido que me gusta, tengo miedo a lo que hayan podido crear sus neuronas.

Perdida (Gone Girl) es una película meticulosa, cuidada, muy al estilo del director, quien siempre se detiene en cada escena sin importarle la duración total de la cinta. Algunos podrán decirle que no sabe mantener el ritmo, pero sus filme a mí me mantienen en constante tensión. ¿Seré la única? Este hombre ha parido películas eternas, pero porque muestra cada miserable detalle. "¿No quieres que te cuente una historia? Pues ahí la tienes, no pienso obviar nada." Esto puede llegar a desesperar a muchos, y es uno de los problemas que tiene Fincher para conectar con su público; para mí su seña de identidad y el motivo por el cual lo amo. Para más inri, la novela en la que está basada es exactamente igual. Es una disección total del matrimonio y los medios de comunicación, desnuda a los protagonistas capa por capa, lentamente, con la precisión de un escalpelo.

Reitero lo dicho anteriormente, es una adaptación fabulosa. No sólo por la habilidad con la que se transmite la atmósfera general de la historia, sino por cómo está interpretada (una Amy tan aséptica, un Nick tan abstraído, una pareja tan endemoniadamente caótica y perfecta) hasta el punto en que te engaña igual que el libro. Caí en el error de afirmar rotundamente que Rosamund Pike hacía un trabajo infinitamente mejor que Ben Affleck, quien parecía estar ahí para cumplir y poco más. Caí en el error porque, de forma estrepitosa, Pike se come a Affleck en la pantalla, quedas hipnotizado por ella. Pero es que en el libro sucede exactamente lo mismo: Amy es un personaje magnético, Nick es un rompecabezas más sencillo de descubrir y prever. Ben Affleck hace, por tanto, un trabajo espléndido interpretando a Nick Dunne y me gustaría recalcarlo; sólo que tiene una compañera que se desborda y con un personaje claramente más interesante.



Del argumento no puedo decir nada, porque todo el mérito (que tiene mucho, pero muchísimo) es de Gillian Flynn. A mí me encantó en el cine. Me volvió a encantar en papel. Supo, como guionista, modificar la historia lo justo y necesario para que pudiese ser reducida a dos horas y media de película, pese a que el final del libro me convenció más - hay una ligera diferencia entre ambas. Fincher supo trasladarlo a la pantalla de una manera que honra a la película, por decirlo de algún modo. Quizás era la novela perfecta para el director, para que su propio estilo no enturbiara la historia, y que sirviera para realzarla en un aspecto diferente - el visual. Pero ojo, no se puede desmerecer el trabajo de David Fincher, ya que es sumamente difícil conseguir lo que él ha hecho: una fiel 'traducción' del libro.

Me estoy extendiendo demasiado, y quizás no he dicho mucho. Pero es que lo primero que pensé al salir de la sala del cine, fue: "brillante". No tenía más palabras. Y probablemente jamás debería haber empezado esta entrada, porque no sé cómo hablar sobre esta película, no sé por dónde cogerla, me siento frustrada intentando expresarme y sin encontrar las palabras exactas. Porque tanto Fincher como Gillian Flynn han demostrado tener una mente asombrosa. Como Amy.




sábado, 4 de octubre de 2014

Lo que una no entiende - "La isla mínima"



NOTA: explicación del final de la película en el último párrafo de la entrada.

Hace unos días vi Vivir es fácil con los ojos cerrados porque había leído que era la representación española en los Oscar. También leí que mucha gente no entendía por qué no había sido La isla mínima la primera opción, así que decidí ir al cine anoche para comprender por qué ésta película tenía tan buenas críticas y por qué era mejor que cualquiera de las tres candidatas para llevar a los premios de la Academia (El niño, 10.000 km, Vivir es fácil...). Ahora, tras verla, puedo decir que una servidora no entiende por qué éste largometraje no fue el elegido.


Dos policías madrileños, en la España de los años 80, son enviados a una remota población andaluza para investigar la desaparición de dos hermanas. Uno de ellos tiene un futuro brillante y prometedor, mientras que el otro arrastra el estigma de haber formado parte de la represión franquista.

Nos presentan dos caras de una misma moneda, muy al estilo True Detective - lo cual debería ser al revés, ya que la película fue rodada antes. Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez hacen un trabajo impecable en el papel de dos policías con futuros, destinos, ambiciones y pasados opuestos. Es un hilo secundario muy bien apareado con la historia, la cual no deja de ser un thriller y no una crítica social (que de esas ya tenemos muchas). Las pintadas en la pared vaticinando el regreso de la dictadura, los crucifijos con la imagen de ¿Hitler? y Franco... son sólo detalles que acompañan a las circunstancias históricas. Creo que nos pretenden mostrar que La Transición fue simplemente una invención de Suárez, que realmente no existió tal cosa en este empobrecido país.

Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez
El Guadalquivir y sus marismas cenagosas nos son presentados de la manera más brillante y hermosa posible. Alex Catalán es el responsable de, quizás, lo mejor de la película: su fotografía. Los planos cenitales estáticos - creo que conté cinco -, a mi ver usados en los momentos justos y precisos, no sólo nos ofrecen un regalo a la vista, sino que nos transmiten el mismo mensaje que a lo largo de la película: los personajes están en un laberinto gigantesco, no hay cambios, el paisaje (y la España con intención de ser democrática) sigue igual. El último de ellos, al final del largometraje, deja de ser estático para realizar un descenso de la cámara, enfocando una carretera que se pierde entre los cultivos: la vida sigue hacia delante, hay que dejar lo vivido atrás (¿la Transición?). El vestuario, también, irreprochable, muy acorde con el paisaje agreste, húmedo, ocre, solitario, sobrio.

Las marismas o un cerebro

Estamos indiscutiblemente ante la mejor película española del año, muy por encima de las tres mencionadas anteriormente. Como thriller, cumple estupendamente con su cometido, sin obviedades y con muestras sutiles que van enfilando el caso hacia el culpable, nunca cayendo en el error de creer que el espectador es estúpido e incapaz de pensar por sí mismo. La tensión y la incertidumbre se mantienen a un nivel constante, no hay momentos anticlimáticos, y me cortaría el brazo izquierdo si todo ello no fuera gracias a los escenarios. Las marismas y el 'catetismo' andaluz colocan a ambos protagonistas en un plano completamente ajeno a lo que ellos conocen. El mejor momento de la película, si se me permite opinar, es la persecución del Dyane 6 de noche. Es una escena de acción muy bien conseguida, muy impecable- aunque casi pierdo el corazón de un infarto.

La isla mínima te cuenta una historia simple y vulgar, un thriller policial sin originalidad alguna: chicas desaparecen en un pueblo donde nadie cuenta nada. ¿Dónde está lo que hace destacar tanto a esta película? En el modo de contártelo, en el modo de lograr ese nivel constante de tensión y ansiedad (que no angustia), jugando con esos silencios en los que el paisaje es el único que te habla y la banda sonora brilla por su ausencia.



Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez hacen una pareja estupenda, con mucha química - lo más heterosexual posible - y con unos primeros planos excelentes. El segundo es quizás el que ha tenido el trabajo más difícil (interpretar a un franquista adaptándose a la nueva democracia), que logra superar con nota alta. Gutiérrez eclipsa a Arévalo, sin desmerecer el trabajo de éste.

Mención a los que interpretan a los padres de las adolescentes desaparecidas, Antonio de la Torre (que ya me encantó en La gran familia española y AzulOscuroCasiNegro) y Nerea Barros, que con dos minutos en pantalla ya logran gustarnos. El único que merece un tiro entre ceja y ceja es Jesús Castro. Será porque ya lo he marcado con la cruz, pero no entiendo por qué tiene tanto éxito un chaval que sólo sabe poner la misma cara en todas las escenas. Por último, genial el personaje de Jesús (Salva Reina), un toque cómico entre tanto drama.



En definitiva, animo a todo el mundo a pagar una entrada, por cara que sea, para ver esta película en la gran pantalla. La fotografía lo merece, y dudo que en un ordenador o en una televisión se pueda disfrutar tanto. Una historia intrigante, un thriller apasionante sin la necesidad de escenas de extrema acción, unos actores impecables, calidad de sonido ¿qué más se necesita para convencer a alguien de que vaya a verla?

Por último, explicar el significado del final de La isla mínima: [SPOILER] las jóvenes eran seducidas por Quini (Jesús Castro). Eran llevadas a la casa que alquilaban en el campo, donde les hacía fotos teniendo relaciones - consentidas o no - con el viejo capataz de las 'manos suaves'. Luego las amenazaba con publicar las fotos si contaban algo de lo ocurrido. Las chicas, asustadas y deseando marcharse del pueblo, se encontraban 'casualmente' con los folletos de ofertas de trabajo y contactaban con el supuesto empleador, que no era otro sino el guarda Sebastián que muere al final, quien las torturaba y luego las llevaba al río a que las palas las triturasen (allí donde irónicamente muere también él). Mi interpretación personal es que Sebastián hacía lo suyo por su propia cuenta, sin la colaboración de los otros. Éstos sospechaban pero tampoco les interesaba decir nada a la policía, ya que estaban usando esa casa para las violaciones y las sesiones fotográficas.

Lo que ha desconcertado a muchos es el tema del reloj. Hay gente que baraja la teoría de que sea Gutiérrez, y que Arévalo decide callarse porque el otro le ha permitido llevarse el mérito para volver a Madrid. La otra posibilidad es que sea del viejo terrateniente (el de las manos suaves), a quien Arévalo decide no perseguir porque le interesa marcharse a la capital cuanto antes. Yo soy de la opinión de que el capataz es el del reloj, que lo de Gutiérrez es un recurso del director para despistar, aparte del hecho de que él es de Madrid y está ahí únicamente como 'castigo', jamás ha estado antes en ese pueblo. Sería rizar mucho el rizo, y la película no pretendía llegar tan lejos. Quizás nunca sabremos la verdad hasta que el director o el guionista hablen.


[Edición: en esta entrevista, Alberto Rodríguez dijo "Aparte creo que cuando salgan del cine tendrán unas cuantas preguntas en la cabeza de las que no sé el enunciado ni la respuesto pero que seguro servirán para seguir dándole vueltas días después a la película". Conclusión, sólo intentan mantener una discusión abierta, no que hagamos de detectives e intentemos descubrir quién es el asesino.]


Una cosa sí es cierta: el personaje de Arévalo, tan seguro de lo que es correcto y lo que no, termina al final rompiendo la foto que demuestra que su compañero era un torturador y asesino franquista, ya que no todo es blanco o negro (y de nuevo un paralelismo con nuestra historia: la España 'democrática' no lo era tanto, y aún quedaban pueblos como éste en los que las cosas se seguían haciendo en la sombra). Gutiérrez le ha permitido quedarse con el mérito, le ha salvado la vida apuñalando a Sebastián, así que él cierra la boca cuando el otro le pregunta '¿todo bien?'.


miércoles, 1 de octubre de 2014

Grand Piano

Sinopsis
El mejor pianista vivo sobre la tierra regresa tras cinco años fuera de la escena musical. Interpretar sin ningún fallo la pieza más complicada y rápida jamás compuesta será el precio de su vida.



La trama me resultaba atractiva, pese a no conocer al director y no ser precisamente una fan incondicional de Elijah Wood (no puedo remediar asociarlo con Frodo, personaje más odioso de la trilogía sin duda). Un pianista que es amenazado por un extraño, y su vida depende de interpretar a la perfección una pieza escrita por su maestro y que requiere unas manos rápidas como el viento.

La película es entretenida, pero las comparaciones con Hitchcock o De Palma son irrisorias. Más si tenemos en cuenta que dura poco más de una hora, espacio en el cual un thriller no tiene tiempo para desarrollarse como debería. Es precisamente éste el mayor problema de esta película: es absurda. Creo que con veinte minutos más de cinta podrían haber resuelto (o haber iniciado) la historia mucho mejor.

Elijah Wood hace un buen papel como hombre tímido y angustiado, temeroso al fracaso, un genio que no comprende las exigencias del público y que está subido a un escenario en gran parte por culpa de su novia. Hasta ahí, bien. De repente, un mensaje en su partitura y una amenaza de muerte. Hasta ahí, bien. Un trepidante intercambio verbal entre el pianista y su verdugo que nos mantienen en vilo por saber cómo finalizará todo; no podemos entender qué lógica tiene obligar a alguien a tocar una pieza para piano a la perfección. Hasta ahí, bien. John Cusack. Fin de la película. ¿Qué?

Tiene mérito que gran parte de la película sea un diálogo, con Elijah Wood sentado frente al piano

En resumen, la película me estaba gustando hasta que decidieron sacar al malo (por cierto, los créditos son un gran spoiler, porque cuando en los veinte primeros minutos no vi a John Cusack, supe que le tocaba a él hacer de villano) y resolver el asunto en dos segundos. De forma ridícula. Con lo que había disfrutado yo con el juego que se traían entre manos el francotirador anónimo y el personaje de Elijah. Ambos hacen un buen trabajo que el guión no se merece.

Mi conclusión es que han desperdiciado una interesante idea y dos actores bastante competentes (por dios, ¡Cusack!) en una película que arruina la primera hora de filme sólo con los dos últimos minutos. Soy generosa con la nota sólo porque los actores no tienen la culpa.


  • Ficha en FA.
  • Ficha en IMDB.
  • NOTA: 6